Hay una frase realmente muy sabia: “Ante cualquier situación, espera lo mejor, pero prepárate para lo peor”.
Termina 2021, que si bien no fue tan hostil como el 2020, sí fue un año muy complicado en términos económicos y de salud pública. Hay que recibir con esperanza el 2022 que ya se asoma.
Hay que esperar lo mejor, sí, pero la prudencia aconseja prepararse para lo peor. Viene el golpe de Ómicron, esta variante de “preocupación” que está demostrando que es aún más agresiva, por su capacidad de propagación, que la Delta.
Viene un primer trimestre muy difícil en materia económica, marcado por lo que llaman superinflación y que al final del día nos pega en el bolsillo a todos.
Viene un año ríspido en materia política, en el que, de lo único que podemos tener certeza, es de que seguirá el ambiente de confrontación.
En suma, será un año muy complicado en el que todos, otra vez, estaremos a prueba, y en todos los sentidos.
Sí, siempre hay que esperar lo mejor, pero pocas veces, mejor dicho, hay que prepararse para lo peor.
Cuídese y cuide a los suyos, que eso es realmente lo único que importa.
Más sobre esta sección Más en Coahuila