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El poder de los paradigmas

Por Gerardo Aguado

Hace 4 años

Innovación a la Mexicana, es un libro de Ramón Muñoz, especialista tanto en el sector público como en el privado; ha sido senador y jefe de la oficina de la Presidencia de la República durante el Gobierno de Vicente Fox.

En uno de los capítulos del libro analiza aquellos elementos que determinan si un país, un estado o un municipio, prospera o se hunde, llegando a la conclusión de que son el liderazgo, los valores y la flexibilidad, algunos de los elementos que más influyen en el éxito o fracaso.

Y tiene razón, y más en tiempos en donde estos conceptos se han malinterpretado. Es por ello que hoy quisiera en este espacio analizar uno por uno de estos “atributos”, para darnos una idea del líder que se necesita y que México merece. Liderazgo: Decía Steve Jobs que “la innovación es lo que distingue a un líder de otros”, en estos tiempos no existe liderazgo sin la innovación. Si no hay un enfoque hacia la innovación, entonces estamos hablando de alcaldes, gobernadores, gerentes, directores o mçanager, a secas, pero no de líderes.

Los líderes tienen la habilidad de ver el mundo de otra manera y por ello son considerados librepensadores, visionarios, vanguardistas, es decir, que van a contracorriente, que no necesariamente respetan las reglas ni siguen lo establecido.

Al parecer, en el ejercicio del liderazgo hay un paradigma: todos aquellos líderes que inspiran, ya sea Steve Jobs o Martín Luther King, piensan, actúan y se comunican exactamente de manera opuesta a los demás. Y eso hace la diferencia. Por supuesto que la influencia que ejercen los liderazgos, va vinculada con los valores, flexibilidad y otros rasgos, como la pasión en lo qué haces.

Valores: A lo largo del tiempo, en temas como economía, salud o seguridad, se han visto prácticas sin escrúpulo alguno. En una democracia donde seguimos observando actos de corrupción y opacidad, los valores ¡claro que importan! E importan mucho. El vacío de valores en la política actual, tiene varios orígenes. Michael J. Sendel decía que “el problema de la política no es el exceso de argumentos morales sino su defecto. Nuestra política está recalentada porque es en su mayoría inerte y vacía de contenido moral y espiritual”.

No cabe duda que tenemos que replantearnos en cómo revalorar los bienes sociales que queremos recuperar y conservar. Aquellos valores que tienen que innovarse para seguir siendo valores. Al final del día todos los valores coinciden en que tienen como fin último mejorar la calidad de vida, porque la vida es el bien supremo, auténtico y absoluto.

Flexibilidad: En un mundo donde el cambio está a la orden del día, la única manera de tener éxito y mantenerlo es siendo flexible, adaptándose a un mundo donde el conocimiento envejece cada vez más aprisa, eso nos obliga a actualizar el conocimiento y flexibilizar nuestra mentalidad y posturas. Al que no se adapte y quiera seguir haciendo las cosas como hace 20 años, está destinado al fracaso. Dicen que “en la nueva revolución del conocimiento, el auténtico saber no endurece la mente, no la fanatiza, ni la somete a rígidos convencionalismos”. La flexibilidad se opone a la rigidez, a la inmovilidad y genera nuevas respuestas frente al cambio. Son sinónimos de flexibilidad, adaptabilidad y plasticidad. La estabilidad es para seguir estando y la adaptabilidad para seguir viviendo. A su vez la adaptabilidad crea estabilidad.

Acuérdense lo que decía Charles Darwin: “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta. Hoy por hoy la flexibilidad importa y mucho. Solo con normas, modelos de acción, hábitos y actitudes tradicionales ya no podemos hacerle frente a una nueva realidad. Sin flexibilidad no se pueden aprovechar las nuevas oportunidades.

Para que las cosas cambien se necesita gente que ponga en práctica estos rasgos de personalidad. Para poder construir a mediano y largo plazo una conciencia distinta, hasta el momento en que esa atrape a tantas personas que estas puedan actuar sobre esa conciencia y a su vez, se convierta en una nueva cultura.

Pero son solo los verdaderos liderazgos son los que pueden influir de esa manera, personas con principios, con valores y adaptabilidad, es la que puede innovar para verdaderamente cambiar las cosas en nuestro municipio, estado y país.

Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Exdiputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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