Arte
Por
Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 4 de febrero del 2022 a las 04:26
Saltillo, Coah.- La sociedad actual tiene, en su cuerpo, músculo de concreto y esqueleto de metal. Acero, para ser más precisos. Material que ha moldeado a la humanidad durante 200 años, desde la Revolución Industrial hasta ahora.
Esa idea es la que el artista visual Adair Vigil recupera en 1535°, proyecto en el que ha creado una serie de arpas de aire. Monolitos férreos cuyo cuerpo horadado produce música. Quizá un símbolo del arte en la sociedad actual que aboga más por la producción capitalista.
Estas piezas, que el saltillense ha trabajado durante más de un año, se exhiben desde ayer en Monterrey, especialmente en la galería Sitio Centro –donde Vigil realizó una residencia artística en agosto del 2021– bajo un lineamiento: explorar el proceso creativo. Todo esto como parte del circuito PreMACO en la capital neoleonesa.
A decir de Vigil, lo que le interesa del acero, es explorar “las propiedades y posibilidades acústicas que pueda tener”. Además de ser “un material que viene desde el centro de la Tierra, y me interesa mostrarlo como un pilar del desarrollo de la sociedad moderna; porque a partir de su descubrimiento y su escalada a producción industrial cambió a la humanidad, porque aceleró su crecimiento para llegar a donde estamos ahora. Es, pues, un material que está tan presente en nuestras vidas que pocas veces nos damos cuenta. Está en nuestras casas, en los carros y en las estructuras de los grandes puentes”, apuntó en entrevista con Zócalo.
Más allá de ser la base en la que se cimienta la civilización moderna es, también, el sostén de todo el planeta, ya que el núcleo está hecho de hierro fundido. Cuando ese material sale a la superficie puede extraerse y convertirse en acero para, después, en manos de creadores como Vigil, ser otra cosa.
Así, estas arpas de viento conforman un ciclo que se cierra al unir el interior de la Tierra con las corrientes de aire que surcan la atmósfera y que crean el sonido de los instrumentos creados por Vigil.
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Para mí tiene un sentido muy particular el hecho de cómo se crea el acero. Se extrae el hierro y se mezcla con oxígeno y carbón, eso lo crea a muy altas temperaturas. Entonces me interesa cómo esto, el hierro, conforma el centro de la Tierra en sus altísimas temperaturas, y eso origina la rotación del planeta lo que crea las corrientes de aire que hacen que al arpa suene”.
Estas arpas eólicas son la evolución de un primer intento que nació en un taller de fotografía. En aquel tiempo el socio de Estudio Lomelí creó una campana con características parecidas. Aunque, también, la tensión con el sonido tuvo presencia en la Casa Universitaria del Libro de la UANL con su instalación Instantes Sonoros.
Todo eso ha convertido su trabajo en una exploración sin límites que ha tomado diferentes avatares. Siendo estas arpas de viento las últimas, y que se han montado en espacios como el Festival Cervantino.
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De un tiempo para acá he buscado otras cosas. Tengo una formación como artista visual, pero también tengo formación musical. Entonces, después de experimentar con varias etapas en mi carrera, me di cuenta de que es posible mezclar todo, porque no hay límites. Entonces me gusta mucho trabajar con el sonido como un elemento plástico que se puede moldear.
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Este proyecto nace con la idea de trabajar con el material del acero, que ya había trabajado en una campana de viento, que fue como una primera etapa de este. Después trabajé en una empresa que vendía acero y me di cuenta de que el material poseía unas características estéticas propias que son muy explotables”, finalizó el también Dj.
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