Arte

Publicado el viernes, 11 de febrero del 2022 a las 04:07
Londres, Ing.- Recubierto de una capa de mitos tan antigua como su propio origen, el monumento milenario de Stonehenge se desempolva ahora de tópicos para mostrarse como lo que fue: el punto neurálgico de un mundo cosmopolita, cuyos tentáculos se extendían incluso por la Europa continental.
Lejos de ser una creación sobrehumana, aislada en el tiempo y en el espacio, los círculos de Stonehenge nacieron y crecieron en una era de enorme conectividad, que se prolongó durante mil 500 años en los que la humanidad vivió espectaculares y numerosos cambios sociales y tecnológicos.
Hoy esas piedras siguen fascinando tanto como ya lo hacían en la antigüedad. Todavía guardan innumerables misterios, pero gracias a la ayuda de la ciencia ya se sabe mucho más sobre quiénes lo construyeron, cómo lo hicieron, para qué lo erigieron y cuándo comenzó su declive.
Con la intención de presentar el monumento sin la sombra de los druidas, del mago Merlín, o de tantos clichés esotéricos que se le atribuyen, el British Museum de Londres abre la semana que viene la mayor exposición realizada nunca en el Reino Unido sobre este icono nacional.
En tiempos de Brexit, el museo presenta una muestra que parece nadar a contracorriente: desde hace 5 mil años, cuando llegan las primeras piedras a Stonehenge desde el oeste de Gales, la historia de la isla británica no puede entenderse sin la influencia y el contacto con el continente.
Junto al círculo megalítico más famoso del mundo, en un amanecer radiante que todavía realza más la belleza del conjunto, el comisario de la exposición El Mundo de Stonehenge, Neil Wilkin, explicó a Efe que su idea ha sido mostrar el monumento en su contexto para que se puedan entender mejor todos sus puntos de conexión.
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Uno piensa que Stonehenge es un monumento inglés y británico, y cuando empieza mirar, ve que los tentáculos se extienden por toda la isla y a través de Europa”, dice el experto del Museo Británico.
Ritual de generaciones
Más de 430 objetos del Neolítico y la Edad de Bronce procedentes de 35 instituciones del Reino Unido e internacionales, arrojarán luz sobre ese crisol de civilizaciones que se sucedieron y a veces se superpusieron, dejando de una forma u otra su huella.
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Stonehenge es un templo, pero todo a su alrededor es básicamente un cementerio”, señala Wilkin.
Desde la llegada hace cinco milenios de las “piedras azules” –las más pequeñas y que se hallan en el interior de los círculos concéntricos– hasta que su importancia empieza a decaer, pasan mil 500 años en los que Stonehenge no deja de ser transformado.
Los solsticios de verano e invierno eran el gran momento ceremonial en Stonehenge. No en vano, las rocas están alineadas con ese fin, y aún a día de hoy las autoridades permiten el paso al interior del círculo solo en esas fechas concretas.
Familias enteras viajaban desde lugares remotos para visitar el lugar y probablemente participar de alguna forma en su construcción.
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Podía ser algo similar a la peregrinación a La Meca para los musulmanes; un ritual que se hacía una vez en la vida y a lo que consagrabas un año de tu vida”, dice el comisario de la muestra.
De hecho, participar en la mera creación del monumento formaba parte de su significado ritual, según los últimos estudios.
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