Arte

Publicado el viernes, 29 de julio del 2022 a las 12:01
Ciudad de México.- La lengua es un organismo vivo que se transforma todos los días. Aunque hay quien quiere privatizar el uso de algunas palabras, quien las utiliza se convierte en su propietario, advierte el escritor Juan Villoro (CDMX, 1956), quien en su libro más reciente El Profesor Zíper y las Palabras Perdidas, escribe una oda al lenguaje.
En este libro, dedicado a los más pequeños, Villoro regresa a las aventuras del profesor Zíper, luego de las tres entregas previas La Cuchara Sabrosa del Profesor Zíper (2015), El Profesor Zíper y la Fabulosa Guitarra Eléctrica (2016) y El Té de Tornillo del Profesor Zíper (2017).
En esta nueva travesía, Villoro se mete a los entretelones de la elaboración de los libros. A través de los chicos Julia y Asdrúbal, cuenta cómo la Academia de Control y el Malvado Criptograma trata de controlar el lenguaje, de privatizar algunas palabras para el uso exclusivo de los especialistas, pero con la ayuda del profesor Zíper podrán desentrañar los acertijos de esta aventura.
“El verdadero propietario de la lengua es el pueblo, es importante la tarea de la academia porque va fijando las normas que ya deben ser aceptadas, digamos que el diccionario es el testamento del idioma; una vez que las palabras fueron aceptadas, utilizadas por la gente, su testamento está en el diccionario, es la última parte de la vida de las palabras, pero su primera parte, su vida útil está en las calles, en el campo, entre la gente”.
En esa atmósfera, Villoro hace un homenaje a la filóloga y lexicógrafa María Moliner. También incluye como protagonistas al escritor Francisco Hinojosa y al monero Rafael Barajas “El Fisgón”, quien además se encarga de ilustrar este libro editado bajo el sello del Fondo de Cultura Económica.

“Me pareció que a estas alturas valía la pena introducir en la trama la forma en que se hacen los libros, el tema de El Profesor Zíper y las Palabras, es el lenguaje y la gran pregunta es quién es propietario de la lengua, la respuesta por supuesto es que todos somos copropietarios de la lengua, no puede haber especialistas, filólogos, académicos, que se apoderen de ella en beneficio propio.
“En la trama hay una mafia de personas muy cultas, pero también muy egoístas y ambiciosas que se quedan con palabras para privatizarlas y las suprimen del uso común, entonces al defender la lengua, los protagonistas del libro son tres niños, entran en contacto con algunos otros defensores del idioma”, describe Villoro.
El autor, quien desde hace casi 40 años incursionó en la literatura infantil, explica que escribir para los más pequeños es un reto constante, que hay que mantener muy presente al niño interior y contar historias que apelen a la imaginación y al juego.
“Es fascinante tratar de contar historias para niños, yo nunca he pensado en contar algo que creo que deben saber, sino por el contrario, he tratado de contar algo que quiero transmitir, entonces esta acción de retrotraerme al niño que fui y compartir historias con lectores de una edad muy distinta a la mía se convirtió en una adicción porque no he dejado de escribir literatura para niños y en realidad con los lectores que más he conectado es con los lectores infantiles, lo cual quizá revela que tengo una mente más cercana a la infancia que a la vida adulta”, narra el autor de libros como Dios es Redondo y La Casa Pierde.
Villoro resalta que ahora la literatura para pequeños lectores está en muy buen momento, porque hay autores, ilustradores, editores y promotores de lectura de muy buena factura, pero a pesar de la gran calidad todavía no se valora a esta literatura como se merece.
📙 En el #FestivalUtopía para niñas y niños se presenta el libro “El profesor Zíper y las palabras perdidas” del escritor @JuanVilloro56 e ilustrado por Rafael Barajas, (@fisgonmonero).
¡Te esperamos en el #ParqueCuitláhuac! pic.twitter.com/6elp0sUKlH
— Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (@CulturaCiudadMx) April 30, 2022
“Rafael Barajas ‘el Fisgón’ sostiene que la principal transformación cultural de México en los últimos 50 años ha sido la literatura infantil y yo creo que tiene razón, por desgracia no se le ha puesto suficiente énfasis a esto, las ediciones para niños prosperan pero no hay una valoración cultural de la importancia que esto tiene.
“No se trata solo de tener muy buenos autores para niños, que afortunadamente han surgido, sino también de ilustradores, editores, cuentacuentos, libreros, es todo un campo amplio, por supuesto los maestros también han sido decisivos, si tú comparas lo que había cuando yo nací hace 66 años ya, con lo que hay ahora, es una transformación absolutamente radical, ningún campo de la cultura ha mejorado tanto como el de la literatura infantil”, sostiene el autor.
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