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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 23 de agosto del 2022 a las 04:06
Ciudad de México.-En los últimos años, afirma Jesús Amaya, ha habido un gran retroceso en el aprendizaje y dominio de la lecto-escritura a nivel mundial, y México no es la excepción.
Las pruebas de rendimiento como PLANEA y PISA demuestran que casi 50% de los niños y adolescentes mexicanos tienen un déficit profundo en la lectura de compresión. Y su causa más importante, dice, es por las malas prácticas iniciales de enseñanza de lectura desde el nivel preescolar y los primeros años de primaria.
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En un estudio publicado por la revista Reading Research Quarterly en el año 2016 se demostró que los niños que aprendieron a leer en la década de los 60 su lectura es mejor que los niños hoy”, comentó.
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No solamente leen menos nuestros hijos hoy, sino leen peor que antes”.
Por esto, él y la sicóloga Evelyn Prado presentan La Magia del DE-LE-TRE-O, libro que de acuerdo con el especialista y editorialista de El Norte posee todos los elementos pedagógicos, lingüísticos y neurológicos para que los niños adquieran rápidamente el dominio de la lecto-escritura al inicio de su aprendizaje.
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La neurociencia nos enseña que para que el niño pueda lograr una buena comprensión lectora necesita dominar la decodificación para que su cerebro tenga la capacidad de centrar su atención en el texto y no en descifrar las letras”.
La lectura, explica, se puede definir como la capacidad de decodificar y comprender textos escritos. El primer componente es “decodificar” la capacidad de descifrar o traducir las letras y relacionarlas al lenguaje oral para posteriormente conectar las palabras a la “comprensión” y dar un significado.
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La mayoría de los métodos de lectura y escritura que utilizan las escuelas han olvidado los prerrequisitos necesarios, como desarrollo de la percepción visual, conciencia fonética y coordinación motora fina, para un aprendizaje de la lectura y escritura.
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Aún más, tienen grandes deficiencias en la metodología para que los niños aprendan a decodificar y encontramos alumnos en quinto o sexto de primaria que todavía deletrean e inventan palabras al leer”, comentó.
La importancia del libro escrito por Amaya y Prado es que utiliza como base el Método Fonomatopéyico desarrollando habilidades visuales y fonéticas para un aprendizaje fácil y efectivo de la lectoescritura.
Algunas de sus estrategias son cuentos, onomatopeyas, tabla y tarjetas fonomatopéyicas, entre otras. Además, hay un apartado donde los padres de familia se incorporan y responsabilizan en desarrollar el hábito lector en sus hijos.
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