Por: Marcelo Lara Saucedo
Todo indica que los vendedores de autos seminuevos están capitalizando un buen momento ante la escasez de unidades nuevas en el mercado; nos referimos a los que comercializan este tipo de unidades ya sean en plataformas, aplicaciones, lotes o venta directa particular.
Al no haber vehículos nuevos que se puedan ofrecer a los consumidores, entonces los seminuevos han incrementado considerablemente de valor, siendo el fondo del asunto, la oferta y la demanda.
El fenómeno de la escasez de chips semiconductores en el ensamblado de las armadoras, así como el tema de la cadena de suministros, a raíz de la pandemia y ahora el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania –que ha orillado a otros países a ponerle sanciones económicas muy severas al primero– y que en definitiva afectan la producción y venta de autopartes, siguen dificultando la distribución de autos en el mundo. Además, el que se dispare el tema de los precios de seminuevos empuja por demás la inflación.
Se estima que para Estados Unidos los vehículos seminuevos han aumentado hasta 45% de su valor en el mercado y para el caso de México, los precios están por encima de la inflación, dando un promedio de 9 hasta 30% en el precio final del automóvil. Inclusive un vehículo del año 2021 puede valer hasta un 8% más que el del año actual. Además se ha dado un fenómeno poco común, pues la depreciación de loa carros se ha detenido o congelado.
Sin embargo se corre el riesgo de que estemos viviendo una burbuja especulativa con la venta de seminuevos. Según datos de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, las ventas de seminuevos en México aumentaron 20% del 2021 al 2022; tan solo en 2021 se vendieron más de 20 mil unidades en esta condición.
Dicho fenómeno lógicamente se revertirá cuando los inventarios de las unidades nuevas vuelvan a la normalidad, pero se corre el riesgo de que se devalúen más los seminuevos del precio que se manejaba previo a la pandemia.
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