Por: Lizbeth Ogazon
Vamos a intentar explicar toda esa carga clasista implícita en las expresiones de desprecio a la próxima marcha que llevaremos a cabo hoy en la Ciudad de México, previa a la presentación de cuatro años de resultados del Gobierno del compañero presidente Andrés Manuel López Obrador.
Para Bourdieu hay una existencia en las cosas, en los cuerpos, en los campos y en los hábitos, en este sentido el poder existe físicamente y también simbólicamente. De esta manera, todas las expresiones sociales se encuentran representadas por visiones o sistemas simbólicos que contribuyen a construir una percepción del mundo que lo dota de sentido y en el que cobra importancia la manera en que se crean estos esquemas.
Define como habitus a la relación entre el espacio social y el conjunto de capitales con los que se cuenta.
Estos capitales pueden ser como lo decía una manifestante de la marcha organizada por los partidos políticos de oposición en defensa del INE, no solo son económicos, se expresan también en las relaciones, la cultura y cualquier elemento que por su escasez o utilidad lo vuelve valioso para afirmar una posición de privilegio.
Lo que no se vale es considerar superiores estos capitales frente a la cultura popular.
Poco importa cuál es el medio por el que vamos a transportarnos, intentar restarle mérito a una manifestación porque el traslado es en autobuses es casi una falacia.
Todos tenemos derecho a manifestarnos, ahora que cada marcha es distinta; para Marx, la toma de la conciencia se basa en la capacidad de darse cuenta de las relaciones objetivas de dominación desde la propiedad de los medios de producción.
Por eso no son iguales las manifestaciones desde la derecha que ve amenazados los privilegios reales o supuestos así como sus capitales que por ser propios consideran superiores o desde la lucha popular donde la movilización empodera y recupera el espacio público a expresiones contra la opresión.
Si a las marchas del cacerolismo chileno se hubieran opuesto marchas populares o si al Presidente Madero lo hubiera acompañado la movilización popular, se hubiera preservado la democracia.
Nuestra marcha lleva ese sentido, no sólo es la fiesta popular en la alegría que acompaña los logros del gobierno del Pueblo para el bienestar de hijos de madres trabajadoras, para la producción, crédito ganadero a la palabra, sembrando vida, jóvenes escribiendo o construyendo el futuro y la pensión para adultos mayores.
Estamos consolidando poder popular en defensa de un proyecto de Nación y la Soberanía de sus recursos.
Estamos defendiendo al Presidente que elegimos 30 millones de mexicanos.
Estamos defendiendo la democracia.
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