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Coahuila

México entre polarización, ignorancia y traición

Por Cholyn Garza

Hace 3 años

Después de varios señalamientos por corrupción, fue depuesto de su cargo como presidente de Perú, Pedro Castillo.  Le salió mal su jugada de auto golpe de estado y lo que más me llamó la atención es que ni los militares lo siguieron en su intentona.

Otra noticia, la del juicio político en contra de Cristina Fernández, vicepresidente de Argentina quien ha sido señalada también por el saqueo de dinero público.

En mi opinión, son dos noticias que nos deben poner a reflexionar a los mexicanos.  Perú y Argentina han mostrado al mundo que quienes ostentan el poder no son los dueños del país que gobiernan -el que sea- fueron electos para servir y no para servirse de los cargos. Y que la ley debe aplicarse igual para todos.

Un presidente está obligado a velar siempre por el bien de la Nación y de su pueblo, y JAMÁS pisotear con sus bajas acciones la Constitución Política cuyas leyes se comprometen acatar.  

Desafortunadamente quienes llegan al poder lo primero que hacen es destruir todo aquello que otros con el esfuerzo de los ciudadanos,
construyeron.

Roban descaradamente el dinero que debe ser para obras y lo emplean para su beneficio o para sus obras personales -como es el caso de nuestro país- que no sirven para nada. No toleran escuchar observaciones a su actuación, por el contrario, desacreditan a quienes se atreven a señalar errores y los ubican como enemigos del pueblo. 

Un mal gobernante pretende pasar por víctima cuando en realidad es el verdugo.  Abusa del poder que ostenta y hasta pretende modificar la ley a su conveniencia.

Todo eso y más sucede cuando los poderes Legislativo y Judicial no mantienen su independencia.  Cuando obedecen ciegamente las órdenes del gobernante quienes se doblegan a la imposición sin darse cuenta de que lo que están haciendo es traicionar a las instituciones y por supuesto al país.

La soberbia de un hombre, lo lleva a creerse dueño del país que habrá de representar y cuyos destinos dirigirá por un tiempo determinado.

La ambición desmedida por cambiar el rumbo de una Nación lo llevará a iniciar la destrucción de instituciones, el empobrecimiento de miles de hogares, la muerte de inocentes por falta de atención
hospitalaria.

Eso es lo que ha estado sucediendo en nuestro amado México.  Ambición, soberbia de un individuo que le ha apostado a la polarización mediante el insulto hacia los que no piensan igual que él, ni están de acuerdo con su proceder infame.

No solo es la polarización sino algo más peligroso, el resentimiento, que ha albergado en su ser y se convirtió en odio, mismo que irradia por sus poros. Odio que es enfermizo sin duda alguna.

Miente con gran facilidad y hay quien se cree sus mentiras, sus engaños que huelen a
traición.

Ha mentido siempre al asegurar que le “robaron” la elección del 2006, algo que por supuesto no es cierto.  La realidad es que se tuvieron elecciones reñidas y el ganador no fue él.  Por lo tanto, la diferencia que hubo en votos la ha utilizado como “robo”.

Odia al INE; a Felipe Calderón, a tantos más, no tanto por el antecedente del 2006 sino porque es su estrategia -una de tantas- que utiliza para victimizarse.  Odia al INE, repito y pretende desaparecerlo ¿por qué? Porque su propósito real es que el gobierno maneje elecciones y sea él quien imponga a su sucesor en un proceso
antidemocrático.

Y eso, de ninguna manera lo debemos permitir. 

Lo niega, pero es la realidad.  Tiene la mayoría en el Congreso, que no son representantes de los ciudadanos sino lacayos de un pseudo reyecito que vive en un Palacio que es prestado y es nuestro.  Obedecen órdenes del patrón; lo han demostrado y nuevamente lo hicieron con la propuesta electoral enviada por el presidente.  Sin leerla, sin analizarla, la aprobaron tal cual.

El presidente ya está mostrando delirios enfermizos y eso no es bueno para México.  Su pretensión de destruir al INE no es porque cueste mucho -más nos cuesta él con todos sus proyectos inútiles incluyendo su “mañanera”- sino instaurar su dictadura.  Quien no lo crea que haga un repaso de quiénes son sus “amigos”.  Son aquellos a quienes tiene de invitados en los eventos nacionales; puro dictador.  Individuos que han empobrecido a sus países y a su gente.  

México no debe seguir en manos de ignorantes que lo están traicionando y pisoteando su Constitución.

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