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Publicado el domingo, 18 de diciembre del 2022 a las 04:05
Saltillo, Coah.- Tantos conceptos quizá puedan confundir, pero si volvemos a lo básico sería más sencilla la comprensión: los derechos humanos garantizan la posibilidad de acceder a una vida digna, plena y feliz.
Tener un trabajo, un sueldo que cubra nuestras necesidades, transitar con seguridad, en libertad, sin violencia, no es algo que alguien nos da, sino algo que nadie nos puede quitar, y eso es justamente lo que hay proteger.
Irene Spigno rindió su Tercer Informe de actividades al frente de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, y sabe bien que gran parte del problema es el desconocimiento, la falta de concientización, la desinformación que existe alrededor de un tema que nos involucra a todos.
“ Uno de los problemas más grandes cuando hablamos de derechos humanos es la falta de capacitación, la falta de conocimiento de cuáles son los estándares que se deberían implementar; es cierto que muchas cosas son parte del sentido común, pero sabemos que el sentido común es el menos común de los sentidos”, expresa.
Ejemplo a nivel nacional
La AIDH realiza una producción científica académica realmente importante para la difusión de sus estudios, sus publicaciones incluyen los resultados obtenidos en los observatorios, seminarios y talleres; y a través de los cursos de posgrado y doctorado llevan el conocimiento a la práctica.
Además, su programa estelar de Licenciatura en Derecho, con perspectiva en Derechos Humanos, la ubican como ejemplo en materia a nivel nacional e internacional.

Frustración
Pero hay un problema: existe la percepción de que las autoridades velan más por los derechos humanos de los victimarios que de las víctimas.
“ Obviamente eso genera una gran frustración en las víctimas, porque hay la percepción que se protegen más los derechos del victimario y no se está dando garantía a ellas, pero proteger los derechos humanos de una persona no debería significar quitarle la protección a otra.
“ Hay una serie de derechos procesales en los juicios penales o civiles que se tienen que garantizar, pero esto no puede impedir o no significa que no se haga justicia: el garantizar los derechos penales del inculpado, del imputado, de la persona que cometió un delito, implica al mismo tiempo garantizar los derechos de las víctimas, una cosa no debería quitar la otra”.
‘Algo está fallando’
Otro de los graves problemas a los que se enfrenta la defensa de los derechos humanos, es que muchos políticos e instituciones los toman como una “moda”, sin fortalecer las políticas de fondo para cumplirlos, reduciéndolos a leyes que no serán vigiladas para su cumplimiento.
“ Las mujeres en México, por ejemplo, disfrutan de un marco normativo y constitucional muy avanzado, especialmente si lo vemos a nivel internacional o comparado, pero la realidad es otra”, afirma, “porque sí se garantizan los derechos desde el punto de vista teórico, pero México y América Latina son los espacios donde hay datos muy alarmantes de violencia de género contra las mujeres, es decir, algo está fallando todavía”.
Capacitación de funcionarios
Los problemas de derechos humanos son estructurales, no surgen de un día para otro, y para resolverlos es necesario tiempo, contexto y cultura.
En este sentido, la directora de la AIDH explica que, siguiendo los parámetros de la Corte Interamericana, hay que tener presente, en todo momento, que detrás de cada problema jurídico hay personas: personas que sufren, que son lastimadas, que han perdido algo; de ahí que la Academia ofrezca capacitación a funcionarios y trabajadores públicos, quienes muchas veces no sabían que estaban violando los derechos humanos.
“ Esto también es parte del trabajo que nosotros hemos hecho, de sensibilizar o de capacitar funcionarios públicos que muchas veces se encontraban en situaciones en las que no sabían absolutamente qué hacer, ni siquiera era un tema de falta de disposición, sino porque no sabían qué hacer”, apunta.
“ Nosotros no podemos pensar en implementar o garantizar derechos humanos si al mismo tiempo no estamos preparados para eso, y para estar preparados sí necesitamos educación y cultura en materia de derechos humanos”.
Suma de voluntades
Como centro especializado en derechos humanos podemos impulsar un cambio, asegura Spigno, pero debe haber una suma de voluntades por parte de las autoridades, la población y las instituciones.
“ En Coahuila sí se ha trabajado, sí se ha trabajado mucho, queda mucho por hacer, pero sí hay cambios importantes”.
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