Recién, en una ceremonia en la Cámara de Diputados, hubo un incidente que ya ha sido muy comentado con las aclaraciones pertinentes de quienes sí saben de protocolos, reglamentos y respetan nuestra Constitución.
Y saben porque han estudiado y se han preparado para cumplir con su encargo, en este caso, como diputados. El licenciado Santiago Creel Miranda actuó como debería hacerlo, al no permitir que personal del ejército ingresara armado al recinto oficial de San Lázaro, con el propósito de rendir honores a nuestro Lábaro Patrio.
Gritos de los inconformes -como siempre, los mismos- como si estuvieran en una feria. Creen que ser diputado es hacer lo que se quiera y no lo que se deba. Se les olvida con frecuencia que son representantes de los ciudadanos -que dicho sea de pasadita como recordatorio- son quienes pagan sus nada despreciables sueldo o “dieta” así como prestaciones.
La SEDENA hizo la aclaración pertinente a lo sucedido y con ella -aún sin mencionarlo- le dio la razón al diputado Santiago Creel Miranda. Sin embargo y a pesar de las aclaraciones, de las evidencias mostradas en videos de la participación de los militares en ceremonias anteriores en el mismo recinto oficial, sin portar armas, insisten en la remoción del licenciado Creel Miranda, presidente de la Mesa Directiva.
¡Qué decepción! Y qué mal ejemplo dan esas personas que no nos representan en nada. El juramento que hicieron de cumplir con las leyes y respetar nuestra Carta Magna lo traicionan en cada propuesta que hacen o participación que tienen.
Por ejemplo, en el llamado Plan “B” de la reforma electoral cuyo propósito real es destruir la Democracia y hacer elecciones que le favorezcan, los legisladores ya se apuntan para aprobar la aberrante decisión del presidente. Son hipócritas porque no hablan con la verdad; no son capaces de decir las verdaderas intenciones de sus propuestas; en cambio, difaman, insultan a funcionarios del INE para quedar bien con el inquilino de palacio.
Repiten las barbaridades que se dicen en las mañaneras para que los ciudadanos las crean. Que se gasta mucho dinero en los salarios de los consejeros del INE y que por eso quieren ahorrar para emplear esos recursos en programas sociales, en fin, solo embustes.
Se ha gastado más en los caprichos -no proyectos- del presidente que en las elecciones organizadas por el INE que es un instituto que ha dado muy buenos resultados y en el que los ciudadanos confiamos.
Lo más absurdo es que pretendan que creamos que el INE comete fraudes. ¿No se dan cuenta que están ofendiendo a los ciudadanos? Porque el día de la jornada electoral, es decir, el domingo de elecciones es el día de nosotros los ciudadanos. En las casillas están las personas que resultaron favorecidas para ser representantes.
Son nuestros vecinos que generosamente aceptan participar como funcionarios de casilla, quienes previamente a la elección reciben una capacitación.
En realidad, lo que se ha pretendido hacer con el INE es desaparecerlo porque ya no conviene a los intereses del presidente ni de su partido. Pretenden que el gobierno organice las elecciones como era antes, o sea, volver a las trampas y falsedades y eso es un verdadero atentado a la democracia.
Como si fuera poco, otra ocurrencia más que propuesta, la de no retirar un título después de transcurridos 5 años de haberse una persona recibido, en caso de descubrirse un plagio a la tesis. Lo que en realidad pretenden con esta iniciativa absurda es proteger a la aún ministra Yazmín Esquivel, señalada por haber plagiado una tesis.
Estamos viviendo tiempos de deshonestidad, de antivalores, donde la mentira, el engaño, la corrupción no solo se disfraza, sino que se tolera, se le aplaude y premia. Se justifica a quien es señalada de desvío de recursos por 830 millones de pesos en la SEP y otras dependencias y se señala y responsabiliza a un humilde trabajador del metro de haber provocado un accidente. ¿Qué hay de la falta de mantenimiento al sistema del medio de transporte?
¡Qué vergüenza! ¿Para eso querían el poder? ¿Para destruir nuestras instituciones y este maravilloso país?
Aún hay más, mucho más. La “agresión” a la educación a través de los libros de texto donde nuestros niños estudiarán, donde irán adquiriendo conocimientos e irán formando su criterio. La coordinación de la enseñanza ahora en manos de un extranjero, de un venezolano ex chavista y según se ha mencionado, ex funcionario del gobierno de Maduro.
¿Lo permitiremos? ¿Los padres de familia permitirán que sus hijos reciban una educación que dista mucho de ser lo que el país requiere para convertirla en adoctrinamiento de las futuras generaciones?
Nuestro México necesita con urgencia rescatar la educación de calidad que un día tuvimos. Agregar Civismo, que inexplicablemente desapareció del plan de estudios. Urge empezar a educar con valores no con ideologías. Hay mucho qué hacer por nuestros niños y jóvenes y debemos empezar ¡YA!
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