Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Inaugura Javier Díaz el Altar Monumental en el Barrio de Santa Anita Políticas públicas incentivan la atracción de empresas: director de Santamarina y Steta Una jueza prohíbe al Gobierno de Trump amenazar con procesar a funcionarios electorales Lobos de la UAdeC están de regreso a los Playoffs Cobra vida la Alameda Zaragoza con actividades del Festival Ánimas del Desierto 2026

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Sanar mi herida de abandono

Por María José César

Hace 3 años

“Una herida de abandono es una experiencia de soledad infantil, de vacío. Es una ausencia física, emocional y de aprendizaje. Esa ausencia genera una enorme angustia en el niño. Lo vive como una experiencia aterradora de soledad, miedo y desprotección”. Anamar Orihuela

 

Ana Medina de Wit decía que cuando nos abrimos al amor, abrimos la puerta de las heridas no resueltas. Qué interesante sería preguntarnos… ¿Cuál es tu miedo

más grande al abrirte a otra persona? Miedo a que te dejen, a que te traicionen, a que te usen… ¿Qué miedo se te genera en tus relaciones primarias? De ese miedo viene esa carencia.

En ese miedo se refleja una necesidad incompleta. La herida de abandono se origina en la infancia cuando el niño se vivió desprotegido o en soledad desde una ausencia física o emocional (desinterés, apatía o frialdad), donde faltaron límites o faltó una estructura que generara seguridad.

Con esto se generó un hueco o un vacío donde al vivirse solo, no pudo acomodar las piezas de su sentido de pertenencia o de su identidad. El despertar de esta herida suele ser entre los 1-3 años de vida.

Esta herida suele llevar a crear la máscara de la dependencia.

“Busco depender de ti, para protegerme del dolor a revivir la herida. Busco que dependas de mí, por la misma razón”.

Un adulto que se vivió abandonado crece físicamente, pero en la parte emocional, suele tener sentimientos constantes de soledad y vacío.

 

¿Cómo sé si esta es mi herida primaria? ¿Cómo se ve la herida de abandono?

– Una persona con esta herida siente un temor fuerte a la soledad y suele sabotear sus relaciones porque piensa que la van a dejar.

– Prefiere hacer todo sola, y no pedir ayuda.

– Suele desconfiar de los demás.

– Le abruma el sentirse vulnerable y se siente constantemente insuficiente.

– Busca atención, apoyo y sobreprotección. Se vive constantemente desde una parte dramática y llama la atención hablando mucho de sus temas.

– Es complaciente con los demás y deja a un lado sus necesidades.

– Depende mucho de lo que otros piensen, sobre todo al tomar decisiones.

 

Quien tiene esta herida primaria, la siente como el síndrome del “mal querido”.

Adopta esa óptica desde ese niño solo, que se sintió solo y no valorado por sus padres.

Busca constantemente que otros lo llenen y se vive en ese círculo constante de hacerse víctima culpando a otros por no llenarla. Nada es suficiente.

Sanar el abandono implica levantarnos de una posición de víctima y dejar de culpar a otros por lo que no somos. Crecer y comprometernos, siendo responsables de lo que hacemos y generamos, dejando a un lado posiciones infantiles.

 

Porque lo que refuerza esta personalidad herida es…

Olvidarse de uno mismo y de sus propias necesidades. Ignorando su propio valor.

Abandonar sus sueños o ser desidioso en sus proyectos.

Sentirse incapacitado para la vida o sentirse víctima de las circunstancias.

En esta herida, el proceso de sanación se basa en completar las tareas de desarrollo, decidiendo no abandonarse uno mismo. Sanar el niño o la niña interior al ir al médico, cuidar su salud, no vivir un abandono crónico en sus propias necesidades e intereses.

Recordar qué te llena o te hace feliz, realizando esas actividades que te hagan recordar tu valía.

Comprometiéndote con lo que sientes, dices y necesitas.

Diciendo, y haciendo. Buscando ser congruente contigo.

Esforzándote por terminar lo que empiezas. Teniendo ese compromiso personal, más que con el deber ser, con uno mismo.

Nosotros enseñamos a las personas que nos rodean cómo tratarnos, con los límites, la forma en la que nos comunicamos, la manera en que nos respetamos y respetamos a otros.

Comprométete contigo, amándote primero tú y llenando tu tanque de amor.

Sintiéndote el/la mejor padre-madre para ti, desarrollando la capacidad de respetarte, comprometerte contigo y amarte. Para que ames y recibas ese amor desde un lugar sano.

Aceptar que tengo esta herida y que decido perdonarme y perdonar a quien me la haya generado desde la infancia. Diciéndome que me doy permiso de crecer, de

dejar de ser niño y de buscar relaciones infantiles que llenen esos vacíos.

Reconociendo que puedo enfrentar mis miedos, que soy muy valioso, que sé dar y recibir el amor de otros y que estoy capacitado para valerme por mí mismo.

 

“No soy un niñ@ abandonad@, soy un adult@ llena de recursos, que valida lo que siente, comunica lo que piensa, pone límites, y aprende día a día a tenerse a sí mismo@”. Orihuela

 

Notas Relacionadas

Señal de confianza

Hace 2 horas

62 millones de pesos distribuirá el IEC a partidos para campañas de alcaldías

Hace 4 horas

Refuerzan cateos en empresas de paquetería; decomisan principalmente marihuana y cristal

Hace 6 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 2 horas

Señal de confianza

Hace 19 horas

Minino sin uñas

Hace 19 horas

El martes que medirá el poder de Trump