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Publicado el miércoles, 14 de junio del 2023 a las 12:26
Ciudad de México.- Ahora que la alerta volcánica del Popocatépetl retornó a la fase 2 del semáforo amarillo, los templos e inmuebles patrimoniales ubicados en la zona de riesgo, varios del siglo 16 y considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, deberán deshacerse de las cenizas que permanezcan. Pero si estas se retiran sin el debido cuidado, el proceso de limpieza puede resultar más perjudicial que benéfico, advierte la restauradora Norma García.
“En muchos templos hacen falta vidrios y por ahí se mete la ceniza, que se deposita sobre los bienes. Al momento de limpiarlos, si no se hace adecuadamente, se generarán daños; la primera recomendación, desde luego, es que llamen a un especialista. Si hay necesidad de limpiar cosas más sencillas, que no requieran la atención de un especialista, no deben de utilizar trapos húmedos por ningún motivo, se debe de hacer siempre en seco, con plumeros o brochuelos de pelo fino”, recomienda tras explicar que las cenizas, al momento de entrar en contacto con el agua, se endurecen.
Retablos, pinturas, esculturas, mobiliario, instrumentos musicales o candelabros son algunos de los bienes muebles en resguardo de los antiguos templos en las inmediaciones del Popocatépetl, cuyas emisiones también suponen un riesgo para el exterior de las edificaciones, previene García.
“Lo que hemos tenido estas últimas semanas básicamente han sido cenizas, que tienen varios componentes: son roca pulverizada, minerales de diferentes tipos, partículas vítreas, vapor de agua, además de compuestos como el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno, que al combinarse con el agua de lluvia se transforman en lluvia ácida y esta genera en los metales corrosión o carcome las rocas”, indica García, promotora del rescate de la Capilla Enterrada, testimonio arquitectónico del siglo 16 en el valle de Tehuacán-Cuicatlán, Puebla.
El volcán presentó una intensa actividad en las recientes semanas, que llevó a las autoridades a escalar la alerta a la fase 3 del semáforo amarillo, la cual implica una posible evacuación de las poblaciones cercanas.
La fase 2, que no considera evacuación, manifiesta algunas emisiones de bajo contenido de ceniza y la expulsión de fragmentos incandescentes en menor volumen, así como esporádicas explosiones menores.
Entre los conventos del siglo 16 ubicados en la zona de riesgo figuran el de San Miguel Arcángel, en Huejotzingo, Puebla; el de Santo Domingo de Guzmán, en Tetela del Volcán, Morelos, y el Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción, en Tlaxcala, entre otros.

Una de las primeras recomendaciones ante una posible evacuación es la seguridad, destaca García, también fundadora de la plataforma Yo Restauro Patrimonio.
“Imagínate (el riesgo): lugares con un patrimonio tan importante y sin gente, porque fue evacuada, así que una de las primeras recomendaciones es que revisen que cerrojos y candados estén bien, que las puertas funcionen adecuadamente, porque es muy común que en los templos falten vidrios, falten puertas y elementos que posibiliten el acceso de cualquier persona”.
Antes, puntualiza, las personas que preservan el patrimonio deberán protegerse con cubrebocas y lentes o googles.
Sugiere además realizar inventarios, filmar si es posible videos para registrar el estado del templo o del inmueble antes de cerrarlo y organizar brigadas para distribuir tareas ante una nueva alerta.
Por otro lado, García recuerda que algunos de los inmuebles en esta zona fueron afectados durante los sismos de 2017 y presentan daños en las bóvedas, en proceso aún de restauración, y la acumulación de cenizas por las exhalaciones volcánicas pueden añadir peso, aún más si llueve.
“Si uno no está protegiendo las coladeras, los desagües, las bajantes, estas cenizas se van por allí y recalco: al momento de entrar en contacto con el agua se hacen duras, así que pueden bloquear nuestras tuberías, nuestras coladeras, y cuando vengan las lluvias tendremos filtración de agua”.
Para el retiro de las cenizas en seco pueden usarse también aspiradoras –nunca trapos, ni mojados ni secos, pues ambos pueden remover elementos–, pero la también arqueóloga recomienda solo las que tengan filtro de agua, porque las convencionales dispersan partículas finas en el proceso de aspirado que luego vuelven a depositarse.
“Cuando aspiramos hay que tener muchísimo cuidado de no acercar el tubo a los objetos, porque puede desprenderse algo y, como decía antes, tener particular cuidado de no utilizar trapos húmedos. La tarea más sencilla que podría hacerse para que no tengan que estar limpiando, es cubrir los objetos con telas ligeras de algodón o con plástico ligero, como el que se utiliza cuando uno pinta las casas, y desde luego que no adhieran cintas adhesivas sobre las piezas, sino sobre la misma tela o el mismo plástico, para que no generen daños”, indica.
En respuesta a las inquietudes de los responsables de templos sobre cómo proceder en esta coyuntura, la plataforma Yo Restauro Patrimonio, que agrupa a profesionales de distintas disciplinas y también imparte cursos y talleres, ha emprendido una campaña de recomendaciones disponible en redes sociales.
Interesados pueden consultar también yorestauropatrimonio.org o comunicarse al número telefónico y vía correo electrónico en [email protected]
En las inmediaciones del volcán Popocatépetl, entre Morelos y Puebla, se construyeron en el siglo 16 monumentales monasterios dedicados a la evangelización de los pueblos de la región; en 1994, la UNESCO nombró Patrimonio de la Humanidad a 14 de estos inmuebles edificados por dominicos, agustinos y franciscanos. En la zona de riesgo se ubican:
Morelos
– Convento de San Mateo Apóstol en Atlatlahucan
– Exconvento de la Asunción en Cuernavaca (actual Catedral)
– Convento de Santo Domingo de Guzmán en Hueyapan
– Convento de Santiago Apóstol en Ocuituco
– Convento de Santo Domingo en Oaxtepec
– Convento de la Natividad o de la Anunciación en Tepoztlán
– Convento de Santo Domingo de Guzmán en Tetela del Volcán
– Convento de San Juan Bautista en Tlayacapan
– Convento de San Guillermo en Totolapan
– Convento de San Juan Bautista en Yecapixtla
– Convento de la Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas
Advierten por posibles ríos de ceniza y escombros del Popocatépetl
Puebla
– Convento de San Francisco de Asís en San Andrés Calpan
– Convento de San Miguel Arcángel en Huejotzingo
– Convento de la Asunción de Nuestra Señora en Tochimilco
Tlaxcala
– Conjunto Conventual Franciscano y Catedralicio de Nuestra Señora de la Asunción (se sumó a la lista de Patrimonio en 2021).
Cuidados básicos
La especialista Norma García y colegas han compartido a través de la plataforma Yo Restauro Patrimonio algunas recomendaciones para el cuidado de los inmuebles en la ruta de riesgo, entre ellas:
– Mantener puertas y ventanas cerradas
– Reponer vidrios y puertas faltantes
– Sellar cualquier espacio por donde puedan entrar cenizas
– Proteger tomas eléctricas
– Proteger coladeras, drenajes, gárgolas y bajantes de agua mientras no llueve
– Barrer cenizas en seco con escoba de cerdas finas
– Colectar cenizas en costales y ubicarlas lejos de cuerpos de agua o drenajes
– No “barrer” con agua
– Eliminar cenizas de cubiertas y bóvedas porque pueden generar mucho peso sobre la estructura, en especial si se humedecen por la lluvia
– Revisa que los tinacos tengan tapa
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