Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 10 de julio del 2023 a las 04:02
Ciudad de México.- ¿Cómo es que un monolito mesoamericano con alto valor histórico y arqueológico y que pesa casi media tonelada pudo salir del país sin que nadie se diera cuenta y sin dejar rastros? Aunque hay diferentes respuestas, la mejor explicación que le han dado los especialistas es por la falta de regulación del patrimonio en la que vivió México por décadas, situación que cambió el 6 de mayo de 1972, con la entrada en vigor de la Ley Federal Sobre Monumentos Arqueológicos, Históricos y Artísticos.
Hasta esa fecha, el saqueo de bienes arqueológicos y patrimoniales era una constante en México, sobre todo en zonas arqueológicas poco exploradas y ricas en piezas y vestigios. Uno de los casos más emblemáticos de saqueo de patrimonio mexicano lo protagonizó el Monumento 9 de Chalcatzingo, también conocido como “Monstruo de la Tierra” o “Portal del Inframundo”, pieza que, hasta mayo pasado, se encontraba en manos de coleccionistas privados en Estados Unidos y que fue repatriado a México por acciones legales de ambos países.
La historia del “Monstruo de la Tierra” se remonta a la propia zona arqueológica de donde proviene: Chalcatzingo, ubicada en Morelos y que tuvo su época de apogeo durante el período Preclásico Medio y Tardío de la cronología mesoamericana. El sitio, según investigaciones del arqueólogo estadounidense, recién fallecido, Dave Grove, fue singular debido a las figuras de bajorrelieve que ahí se encontraban.
Grove fue un personaje fundamental en la historia de esta pieza, ya que de 1972 a 1974 llevó a cabo el primer proyecto de larga duración en la zona arqueológica de Chalcatzingo. A raíz de esta investigación, el arqueólogo da cuenta que el “Portal del Inframundo” apareció publicado en la revista American Antiquity, en 1968. En ese momento, el monumento era parte de la exposición de historia del Munson Williams Proctor Museum, en Utica, Nueva York, según describe Grove en un par de investigaciones.
En otro texto de su autoría, de 1974, Grove apunta lo siguiente: “El Monumento 9 fue saqueado de Chalcatzingo y actualmente se encuentra en la colección de un instituto de arte de Nueva York. Si bien denunciamos su robo del sitio, afortunadamente hemos podido determinar su procedencia”. Es así que se puede afirmar que el monumento ya se encontraba en Estados Unidos desde 1968.
Otro hecho que reforzó esta afirmación la dio el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Del 30 de septiembre de 1970 al 3 de enero de 1971, el Monumento 9 formó parte de la exposición Before Cortes. Sculpture of Middle America. La información se puede comprobar en el catálogo de la muestra, que incluye al monolito como una pieza destacada del apartado de arte olmeca.
La ficha de la exposición nombró al Monumento 9 como “Máscara Colosal Jaguar”, colocó la fecha de su creación entre el 800 y 1000 d.C. y ubicó su procedencia en Morelos. Además, mencionó al Munson Williams Proctor Museum de Útica como dueño de la pieza.
Posterior a su paso por el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, en 1972, la pieza desapareció del radar de los investigadores, esto de acuerdo con un artículo publicado por la revista Tlacuache del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), texto derivado de la repatriación del Monumento 9. “Después de recorrer diversas exposiciones (de las cuales no tenemos datos), regresó en 1992 a la exhibición del Munson Williams, de ahí dejó de estar en exhibiciones y no se supo de su paradero”, señala el artículo.
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