Arte

Publicado el miércoles, 12 de julio del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- “Siempre he sentido que cuando empiezas a trabajar en la fotografía quieres que todo esté iluminado, que sea mucha luz, que todo sea perfecto”, dice el fotógrafo Esteban Sosa, quien inició su carrera con la lente en 2013Ahora, 10 años después, se ha “dado cuenta a través de estos años es que esa falta de luz es, tal vez, la que hacen especiales o únicos algunos espacios, y que permiten que puedas hacer que trasciendan porque esa iluminación puede ir a un retrato, cómo están sus luces, y cómo bañan cosas. Por ejemplo, la Catedral a las 12:00 del día cuando la luz la baña completamente, pero que a mí me gusta más cuando los últimos rayos del sol le está dando y, a parte, el cielo en la parte de atrás está pintado de azul en el atardecer. Para mí, me he dado cuenta, de que los últimos minutos del día, cuando queda ya poca luz, es cuando realmente existe la belleza”.
Esos baños lumínicos son los que han dotado de una personalidad, un estilo especial a su trabajo fotográfico. Uno que se encuentra en el espacio de lo personal, lo privado e íntimo por medio de la memoria, y se expande hacia el espacio, al paisaje, uno de los géneros que maneja.

Eso porque cuando Sosa era pequeño poseía un juego memorama de fotografías que, poco a poco, le guiaron al camino que ahora recorre y celebra con una exposición en la Taberna El Cerdo de Babel, y que inaugura hoy.
En esta muestra, el fotógrafo reúne piezas de series anteriores y las conjuga con nuevos trabajos en una retrospectiva que permite ver “las piezas que han marcado el estilo… y que veo más bien como una celebración de los 10 años de trabajo”. Así, las 26 instantáneas que se montarán en el céntrico bar, repasan un inicio “que está basado en la técnica. Mi primera exposición estaba muy basada en la iluminación y en personajes de la ciudad”, ahora añade “que eso es cuando empiezas, porque después te das cuenta de que la técnica va dándose sola si vas trabajando, entonces te das cuenta de que la iluminación tampoco es tan importante, nada como la luz natural, y al final lo que siempre funciona mejor es buscar un sentido en la serie”. Eso, ejemplifica Sosa, se encuentra en su serie y exposición anterior Lux, en la que “tenía un sentido de sanación personal que buscaba expresarlo de alguna manera artística”. Ahora, apunta, “creo que he aprendido a que mi trabajo no esté basado en la técnica, sino en que tenga un fin, un concepto”.

Así, Memorama X busca mostrar las facetas por las que ha cruzado el trabajo de Sosa de forma clara, como si fuera una cadena que, con cada fotografía, añade un eslabón más y que va reforzando la idea de evolución no solo en la técnica, sino también en sus intereses y géneros.
En estos, particularmente, Sosa se ha decantado por el paisajismo tanto de espacios naturales como urbanos y arquitectónicos, así como retratos. Todos ellos muestran la poliédrica trayectoria del fotógrafo.

Todo ello, con el fin de que “las personas que me conocen, y las que no, puedan encontrar los rasgos de mi fotografía en ellas. Porque creo que un fotógrafo puede conocerse a través de sus imágenes: que las vean y piensen que me gusta el dramatismo y los últimos rayos de luz, que descubran un poquito de mí”, concluyó.

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