Arte

Publicado el martes, 19 de septiembre del 2023 a las 04:01
Ciudad de México.- ¿Acaso el sentido de la vida no es buscar una hora de fervor? A qué se parece? Se logrará encontrar?
Las preguntas son de la escritora francesa Muriel Barbery, ex profesora de filosofía, de visita en México para participar en el Hay Festival Querétaro, donde hoy, en la jornada inaugural del encuentro, conversará con Yael Weiss sobre su más reciente novela, Una hora de fervor, publicada por Seix Barral.
Es una obra que transcurre en Japón -país en el que vivió la autora- y entrevera el amor, el arte y la muerte, conjugados en un hombre en el ocaso de sus días: Haru.
Y es también un relato que complementa a su novela previa, Una rosa sola, centrada en Rose, botánica francesa que sigue el rastro de su padre fallecido en Japón y a quien no conoció.
Esta segunda parte cuenta la historia de Haru, el padre.
“
En el primer libro el padre ya murió, y en el segundo no puede ver a su hija porque la madre de Rose lo prohíbe. En el primero él está ausente y, en el segundo, ella es la ausente”, contrasta en entrevista la escritora.
Y de contrastes precisamente se compone esta obra.
Como estudiosa de la filosofía, ¿le ofrece la novela un escenario ideal para cuestionar opuestos como la forma y el fondo, lo visible e invisible, la profundidad y la superficie?
Estudié y enseñé filosofía durante 15 años, pero no era mi voz. Me di cuenta de que aprendí más, desde que era joven, en la literatura, en las novelas. Las metáforas de un relato permiten una profundidad que yo ansiaba mucho encontrar.
Es cierto que (Una hora de fervor) es una novela que habla mucho de la forma y del fondo y que interroga estos dos conceptos, pero en realidad eso no lo pensé, lo viví en Japón.
¿Qué opuestos la confrontaron más cuando llegó a Japón?
De entrada, no hablaba japonés, así que era muy complicado llegar al fondo de lo que estaba ocurriendo.
El primer choque es definitivamente estético, porque la perfección de los jardines, de los objetos, de los vestidos, es impactante, pero muy rápido nos damos cuenta de que eso es la superficie de la cultura japonesa, porque muy a menudo esa belleza despierta en nosotros un camino espiritual.
Es evidente que la belleza no está ahí para ser “bonita”, sino para acceder a un estado de conciencia.
“Si la vida ofrece una hora de fervor, quiero vivirla contigo”, dice uno de los personajes. øEso es la vida? ¿Vivir con otro y por el otro?
La expresión “una hora de fervor” proviene de (Antoine de) Saint-Exupéry, en el texto Tierra de hombres, en el que habla del desierto que conoció cuando era un aviador joven, un desierto todavía virgen, donde no había mucha presencia del hombre, ni guerras, ni un disparo, pero no existe más, incluso los oasis desaparecieron. Era un desierto, dice, que nos ofreció una hora de fervor y somos nosotros quienes la hemos vivido.
Esa idea me parece fundamental, porque øacaso el sentido de la vida no es buscar una hora de fervor? øA qué se parece? øSerá que pasaremos cerca alguna vez? øLograremos encontrarla?
Otra cuestión que evidentemente se abre es con quién la viviremos, porque es una verdadera cuestión existencial: se trata del amor y de nuestra relación de amor con los otros.
Cuáles han sido sus horas de fervor más memorables?
Hay dos fuentes de fervor en mi vida. Una es el amor y la amistad -que es parte del amor-, y la otra es el arte.
En Japón, mi hora de fervor más memorable era el paseo casi diario que hacía en el barrio en el que vivía (el mismo paseo que hacen mis personajes en la novela). No es un barrio turístico, está lleno de templos, santuarios y de cementerios también, que en Japón son lugares increíblemente más vivos que en Francia.
Cuando hacía ese recorrido por los jardines de los cementerios y a través de los templos me daba la impresión de estar fuera del tiempo y fuera del espacio.
Ese estado, digamos de gracia, se refleja en su escritura reposada, ajardinada, si cabe.
La verdad es que no paró de cambiar de estilo en mis trabajos. Cuando era más joven amaba el estilo lírico y, poco a poco, Japón produjo efectos en mí. Mientras más tiempo pasa, más sobrio y minimalista se convierte mi estilo, sin renunciar a la poesía.
A LEER:
Una Hora de Fervor
Muriel Barbery
Seis Barral, 2023
232 páginas
333 pesos
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