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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 20 de septiembre del 2023 a las 05:17
Castaños, Coah.- Un ferrocarril con más de 2 mil migrantes centroamericanos a bordo de sus vagones fue interceptado por autoridades migratorias en el tramo conocido como Dolomita, en Castaños, donde los obligaron a descender para que desistieran de su intención de llegar a la frontera con Texas. Incluso Ferromex tuvo que detener sus rutas en puntos hacia Estados Unidos, ante miles de personas que están exponiendo sus vidas en los trenes.
Cerca de las 11:00 horas se alertó a través de los sistemas de emergencia la presencia de cientos de migrantes donde viajaban hombres, mujeres, niños, incluso bebés, principalmente provenientes de Venezuela, Ecuador, Colombia y Honduras, todos con el sueño de llegar a Estados Unidos y alcanzar una mejor vida.
“Queremos seguir”, “somos gente buena”, “no queremos quedarnos aquí”, eran los gritos que se escuchaban desde la parte alta del tren.
Ferromex se vio obligado, de manera temporal, a suspender el movimiento de trenes de carga en diferentes partes del país, entre ellas Coahuila, para proteger la integridad de personas migrantes que utilizan a “La Bestia”.
Se corrió rápido la voz, los trenes van a estar parados más tiempo y la noche está cayendo, los patios de Ferromex de Torreón no son seguros para pasar la noche, no hay luz y el miedo a un robo es solamente una de las muchas preocupaciones que se tienen en la mente, en especial de mujeres como Tiffany Gómez, a sus 22 años decidió salir de su natal Guatemala hace un mes, lo hizo acompañada de su pequeña Briana de 4 años, no le quedó de otra más que escapar de su casa un jueves y buscar el sueño americano como muchas de sus amigas y familiares.
La joven lleva una pesada mochila a cuestas, carga ropa de su niña, un par de cambios para ella, vendas y zapatos de repuesto, también lleva una botella con agua y papel higiénico que le regalaron en una iglesia católica de Tapachula, Chiapas; Tiffany no entra en mayores detalles sobre su vida en Guatemala, antes de que caiga el Sol tiene que salir de la zona de los vagones detenidos y buscar un refugio para migrantes.
“Hay mucha delincuencia, no podía quedarme allá con mi niña pues, mis padres fallecieron hace varios años y mi novio ya no me habló, se fue para Denver en el 2021 y no sé de él… Quisiera irlo a buscar y que me ayude, por eso viajo, allá no tengo nada”, cuenta la joven con sus labios resecos y la pequeña mano de su hija bien aferrada a la suya.

Unos metros adelante el grupo de migrantes se está moviendo ya hacia el bulevar Revolución de Torreón, salen pronto para buscar también un refugio, al menos una plaza para pasar la noche sin temor, son unas 40 personas que vienen de otros países como Honduras, Nicaragua y Venezuela, todos desconcertados por los trenes detenidos y la información de que ya no avanzarán hacia el Norte, ese grupo se separó de los más de mil 500 que se quedaron varados en los patios de Ferromex en Torreón; al igual que ellos, hay otros más desconcertados y preocupados por su falta de avance en todo el país.
La tarde del 19 de septiembre el Gobierno Federal, junto con la empresa ferroviaria, determinó parar el avance de los trenes hacia el Norte de México, en un comunicado se aludieron causas humanitarias y preocupación por la seguridad de las propias personas migrantes; esto los dejó con dos posibilidades solamente, regresar a su lugar de origen o seguir a Estados Unidos a pie, ambas igual de riesgosas y con un alto grado de complejidad, en especial si se va acompañado de pequeños o se tienen lesiones.
El Sol sigue ocultándose, en Torreón ya son las 18:30 horas y el grupo de 40 migrantes ya casi llega al bulevar Revolución, muy atrás van platicando en voz baja Ángel de 28 años y su esposa Mariel de 26, ambos delgados, y con mochilas que sobrepasan la altura de sus cabezas; el pasado 15 de agosto dejaron una zona rural a las afueras de Caracas para viajar rumbo a Estados Unidos, al llegar a México se montaron en el tren y han estado viajando desde entonces.

Mariel lleva el cabello teñido, tiene labios delgados y pestañas largas, su belleza es actualmente un arma en contra que ya le ha cobrado factura en el Sur del país,
“
Antes de llegar a la Ciudad de México me quisieron violar, me pegaron entre tres y me arrancaron la blusa, si no hubiera gritado otra cosa iba a ser… Llegaron otros venezolanos que viajaron con nosotros y me ayudaron, porque a mi esposo le pegaron”, narra la joven.
Ángel lleva una herida en el ojo derecho, en aquella ocasión lo sometieron con un palo y lo dejaron casi inconsciente, afirma que las piernas y los brazos se le “doblaron” y no pudo más que escuchar los gritos de su esposa, luego recobró el conocimiento y lo ayudaron a ponerse en pie, no recibió ayuda médica, tampoco pudo declarar el crimen ante la policía; “¿Quién nos va a ayudar? Estamos solos”.
El grupo sigue avanzando con el tiempo en contra, es ruidoso, no se esconden, llevan niños pequeños que lucen exhaustos por tanto caminar, hace semanas que no duermen en un lugar apropiado, tampoco usan baños para hacer sus necesidades, deben de esconderse detrás de árboles o pedir en las gasolineras que les den permiso, a veces acceden, la mayoría de las veces no.
“Aquí es más seguro hermano, aquí nos quedamos hasta que arranquen otra vez, yo no voy a regresarme al Sur, Zacatecas, Guanajuato, allá está peor, aquí estamos en la gloria por así decirlo”, dice ilusionado uno de los jóvenes hondureños que van a la vanguardia del grupo, sus piernas son fuertes y lleva poca ropa, no revela su nombre pero presume su apodo, “me decían la Cobra en mi barrio”, porque juego bien al futbol.
Las historias se van alejando paso a paso, el Sol ya casi se ocultó, algunos se santiguan y otros más aferran sus manos al equipaje que llevan, “primero encontrar un albergue, a ver si nos regalan algo de comer para los niños, ya luego Dios dirá”, dice Tiffany Gómez de la mano de su pequeña, no han probado bocado desde el lunes en la mañana.
El panorama no cambia en la Región Centro, ya que de acuerdo con información de los mismos indocumentados, eran alrededor de 3 mil migrantes entre jóvenes, adultos, niños, personas con discapacidad, mujeres abandonadas y cerca de 500 bebés y niños, quienes igual padecían las inclemencias del tiempo, en un día donde el sol pegaba a plomo.
En algunos niños, principalmente bebés, eran notorios los estragos del largo viaje que emprendieron, de casi un mes de camino desde su país natal.
Cerca de las 14:00 horas se dio la orden de que las locomotoras que impulsaban el ferrocarril fueran desenganchadas, dejando los vagones y obligar a los miles de migrantes a descender del tren para seguir su camino a pie.
Los indocumentados reclamaban a gritos, que los dejaran continuar su camino a EU, se quejaban también de las corporaciones policiacas y de personal del Instituto Nacional de Migración, quienes los extorsionan y les roban sus teléfonos celulares para dejarlos seguir su camino.
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Somos gente buena, no nos queremos quedar aquí; aquí la Policía nos ha robado, en Migración nos extorsionan, venimos sin dinero”, expresó Jairo, proveniente desde Caracas, Venezuela.

En el lugar se encontraba una treintena de elementos del INM, Guardia Nacional, de las policías Civil de Coahuila, de Acción y Reacción y elementos municipales de Monclova, todos custodiando los vagones cargados de indocumentados.
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En todos los vagones viene mucha gente, somos miles, hay muchas mujeres como nosotros que vienen con sus niños, lo único que queremos es llegar a al otro lado”, comentó Jaqueline, una venezolana que protegía a sus niños del sol mientras el tren permanecía varado.
El Alcalde monclovense, Mario Dávila, dijo tener conocimiento de la llegada de los migrantes y de las acciones que se habían tomado para que no siguieran su camino hacia la frontera, por lo cual giró instrucciones a los distintos departamentos para que los apoyaran.
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Giramos instrucciones para que la Dirección de Seguridad Pública los resguarde en su paso, les dé seguridad y los proteja, a través del DIF Municipal daremos asistencia social, repartiremos agua, atenderemos a aquellas personas que presenten alguna enfermedad, principalmente a los niños”, comentó.
Manuel Jiménez , propietario de un rancho ubicado muy cerca de las vías del ferrocarril, fue uno de los pocos ciudadanos que brindó ayuda y asistencia a los migrantes, dejándolos pasar a su propiedad para que se bañaran y tomaran agua.
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Son miles, yo les llevé agua para que bebieran, llené mi camioneta dos veces, pero son muchos, se hace el descontrol, se necesita más ayuda de las instituciones, vienen mujeres y muchos niños, yo los dejé entrar a mi rancho para que se bañen, tomen agua y descansen un rato”, explicó.
Al ver que las locomotoras se fueron y que los vagones los dejaron varados, algunos migrantes decidieron seguir su camino por las vías del ferrocarril y otros decidieron permanecer a la espera de que vuelvan por dichos vehículos.

Más de 10 horas en espera para cruzar de Piedras Negras a Eagle Pass, Texas, y una hilera de camiones de carga de más de 10 kilómetros sobre la ruta fiscal es lo que ha ocasionado la revisión minuciosa de la Policía texana a los tráileres mexicanos.
Esa medida responde a la apatía de la autoridad federal por frenar caravanas de migrantes que invaden desde Coahuila, ha provocado un caos aduanero y de logística a todo el sector manufacturero. La fila de camiones de carga iniciaba desde el Puente 2 y se prolongaba por toda la ruta fiscal sobre la avenida Carranza hasta llegar casi con el entronque de la carretera Ribereña al zona sur de la ciudad.
La industria manufacturera de Piedras Negras depende de sus clientes en EU y de la agilidad de estos para cruzar las mercancías como proveedores.
El Alcalde de Eagle Pass, Rolando Salinas, emitió una declaración de desastre local con el fin de solicitar más recursos federales después de que miles de migrantes llegaron a dicho territorio en un solo día.
Asegura que la declaración estará vigente durante una semana a menos que se extiendan la permanencia y llegada de más indocumentados a esta parte de Texas.
Un campamento instalado a unos pasos del muro fronterizo en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el que se encontraban unos 300 migrantes desde hace dos días con la esperanza de que abrieran las puertas para el paso legal, fue disuelto ayer por la Guardia Nacional de EU.
Los migrantes señalaron que algunos de ellos fueron desalojados con violencia, y otros encañonados por elementos de la GN sin que autoridades de Migración llegaran al lugar en los más de dos días que permanecieron en el sitio.
Además, dijeron sentirse acorralados entre la violencia de México y la que ejercen sobre ellos los guardias estadunidenses.
Los migrantes que fueron desalojados ayer señalaron que tenían hasta 48 horas esperando poder entrar, pero autoridades de Migración no se acercaron.
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No sé por qué tomaron la decisión de no dejarnos pasar, de un rato a otro todo para abajo, sus razones las tendrán, pero no sé cuáles son”, señaló Daniel Cárdenas, venezolano de 33 años, que lleva dos meses esperando la cita de CBP.
Con información de: Miltón Malacara, Roberto Iturriaga y Armando Valdés
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