Nacional
Por
El Economista
Publicado el domingo, 1 de noviembre del 2026 a las 08:44
Ciudad de México.- En México hay más de 133 mil personas desaparecidas. No sólo son una cifra, sino que se trata de madres, padres, hermanos, hermanas, hijas o hijos a quienes se les recuerda con gran cariño, por lo que es difícil aceptar que alguna de estas víctimas probablemente ya hayan fallecido.
Esto convierte la desaparición en una pérdida ambigua o duelo congelado que afecta la salud mental, las relaciones familiares y los proyectos de vida, afirmó la psicoanalista Vanessa Nahoul Serio, durante la presentación de su libro “Trauma, Duelo y Recuperación”.

Desde la perspectiva psicoanalítica, la obra explica el porqué el duelo por desaparición no avanza como otros: “sin un cuerpo al que llorar ni rituales que reúnan a la comunidad, los familiares quedan atrapados entre la esperanza y la angustia”.
De tal manera, precisó que los familiares pueden quedar atrapados entre la necesidad de buscar y la imposibilidad de aceptar una pérdida que no ha sido confirmada. Por ello, el impacto trasciende el dolor emocional.
De acuerdo con Vanessa Nahoul Serio, las personas que sufren por la desaparición de un familiar suelen sentir: miedo, culpa, ansiedad, angustia, impotencia, frustración e ira; mientras que sus proyectos personales pueden quedar suspendidos al concentrar gran parte de su energía en la búsqueda del ser querido.
“ Muchos conservan intacta la habitación de su ser querido, rechazan la ayuda psicológica por sentir que equivale a aceptar su muerte y se culpan por descansar, comer o distraerse”.
En ese contexto, la búsqueda de justicia se convierte en el centro de la vida familiar y la impunidad en un obstáculo para sanar. Asimismo, esta situación también repercute en la dinámica familiar.
La desaparición puede significar, además de la pérdida emocional, la pérdida del sostén económico, de roles parentales y de una sensación de protección. En el caso de niñas y niños, la autora identifica una experiencia de “doble pérdida”: la ausencia del familiar desaparecido y la ausencia emocional de los padres que, consumidos por el dolor y la búsqueda, pueden tener dificultades para atender sus necesidades.
Ante este panorama, el libro de la doctora en Investigación psicoanalítica y Psicoanalista de adolescentes y adultos ofrece herramientas terapéuticas para acompañar a las familias de las víctimas desde una mirada ética y humana.
También, el libro “Trauma, Duelo y Recuperación” -de la editorial PAX- analiza otros duelos silenciados o socialmente no legitimados, como el aborto, la pandemia, la pérdida de un hijo o la migración, y su impacto en las funciones parentales, los vínculos de pareja y las estructuras psíquicas.

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