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Publicado el martes, 19 de diciembre del 2023 a las 04:17
Ciudad de México.- Bajo el principio de “el mundo necesita de la ciencia, y la ciencia necesita de las mujeres”, fue otorgada un año más la distinción “Para las Mujeres en la Ciencia” de Grupo L’Oréal y la UNESCO.
En su edición 17, celebrada el pasado 28 de noviembre en el Centro Cultural Roberto Cantoral, la iniciativa alcanzó un centenar de científicas nacionales reconocidas, con cinco nuevas investigadoras jóvenes apoyadas con estímulos de 120 mil pesos, y 200 mil para tres expertas consagradas, todas ellas elegidas por un jurado establecido por la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
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Es súper importante este evento porque permitimos darles un poco de incentivo económico para que sigan construyendo sus programas científicos, pero también es una forma de visibilizarlas”, resaltó en entrevista previa a la ceremonia Araceli Becerril, directora de Responsabilidad Corporativa en L’Oréal México.
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Me atrevería a decir que este premio es el más importante que hay de ciencia para mujeres en el País”, agregó. “Nuestro compromiso es que siga creciendo en montos mayores que puedan seguir impulsando los proyectos de investigación de nuestras científicas mexicanas”.
Entre las cinco jóvenes merecedoras de la Beca de L’Oréal-Unesco-AMC 2023 figura la química farmacobióloga Monserrat Llaguno Munive, de 34 años, quien se dice contenta de poder sortear con este apoyo el eterno desafío de hallar financiamiento para la investigación en este País; “sí nos hace mucha falta algunos recursos”, dijo en entrevista.
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Me siento muy feliz. (Esta beca) me da todavía una gran oportunidad para poder continuar con mi proyecto y poder ofrecer algo para la sociedad”, remarcó la investigadora del Instituto Nacional de Cancerología (Incan), donde lleva a cabo desde hace un par de años el proyecto “Co-encapsulación de siRNAs-Doxorrubicina para el tratamiento de cáncer de mama metastásico”.
Y si bien Andrés Morales, representante de la UNESCO en México, celebró que a lo largo de 25 años de colaboración con la firma francesa de cosméticos se ha apoyado a 4 mil investigadoras de 110 países –siete de las cuales han ganado un Premio Nobel–, las cifras de participación de mujeres en la ciencia muestran que todavía queda mucho camino por recorrer.
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Insistimos en que las mujeres científicas juegan un crucial papel en la búsqueda de las soluciones frente a los desafíos del desarrollo sostenible, tanto global y local, y la contribución que están haciendo a la agenda 2030”, sostuvo Morales.
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No sólo porque es un imperativo frente a la equidad de género, sino porque sus aportaciones son centrales para, por ejemplo, superar las limitaciones en la producción de alimentos; asegurar recursos energéticos sostenibles, y enfrentar las necesidades médicas y sanitarias, como ya lo demostró la pandemia”, enfatizó.
‘No es fácil, pero se puede’
Aunque la amplia y franca sonrisa de la doctora en ciencias Rossana Arroyo Verástegui lo dice ya todo, la investigadora del Departamento de Infectómica y Patogénesis Molecular del Cinvestav pone en palabras su alegría.
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Es una gran satisfacción recibir este Premio (de L’Oréal-Unesco-AMC 2023), un reconocimiento a la trayectoria en este campo en la investigación que no es fácil, pero sí se puede hacer”, externó en entrevista la científica de 67 años, originaria de Ocotlán, Jalisco.
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No es fácil hacer investigación en México”, subrayó. “Necesitamos más recursos, necesitamos más apoyo de las instituciones, del Gobierno, para poder aportar más; a veces es falta de recursos por lo que no podemos ir más rápido”.
En su caso, con más 30 años de trabajo y 11 patentes a cuestas, Arroyo Verástegui refiere la necesidad de contar con el financiamiento suficiente para aplicar en beneficio de la sociedad todo lo que han aprendido del microorganismo responsable de la infección de transmisión sexual conocida como tricomoniasis.
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Nos hemos dedicado a estudiar un protozoario de transmisión sexual llamado Trichomonas vaginalis, el cual principalmente afecta a las mujeres, y de ahí una parte importante de por qué nos interesamos en estudiar este microorganismo.
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La idea es que conozcamos mejor al microorganismo causante de la enfermedad para encontrar forma de combatirlo, para encontrar una forma de diagnosticarlo”, señala la científica que ha apuntado hacia la posibilidad de contar con un nuevo método de diagnóstico en sangre para esta infección de transmisión sexual.
Hija de un fotógrafo y una secretaria luego dedicada al hogar, Arroyo Verástegui, la tercera de cuatro hermanos, encauzó su vida a la ciencia por “la curiosidad nunca satisfecha de lo que se ofrecía, siempre buscando la razón de las cosas”, como ella misma lo relata.
Una pasión que la investigadora y su marido, también dedicado a la ciencia, consiguieron heredar a sus dos hijos, el mayor con un doctorado en la Universidad de Oxford, y el menor ahora terminando el suyo en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).
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