Hasta hace pocos meses, la vida de Alejandra Barrales transcurría entre sus negocios en California, su apartamento en Miami y una casa en San Diego, cerca de la frontera con México, desde donde operaba una de sus compañías. Sin embargo, desde el verano, la expresidenta del PRD y excandidata al Gobierno de la Ciudad de México vendió su departamento de casi un millón de dólares en Florida, luego se vendió la casa en California donde radicaba su empresa y se aprestó a regresar a la vida pública en México.
La preparación no era gratuita. Comenzó en junio de 2023, cuando Barrales asistió a un evento de Dante Delgado y la cúpula de Movimiento Ciudadano (MC). “Entre nosotros se encuentra una mujer excepcional”, dijo entonces Delgado, refiriéndose a ella. Hace tres semanas, el líder de MC dijo que pretendía postular a Barrales como candidata a senadora.
Fuentes del partido me contaron que, según el plan, Barrales iría como candidata desde la CDMX, para hacer campaña, y también como candidata plurinominal al Senado, en el segundo lugar después de Clemente Castañeda.
La ley electoral exige, para ser candidata a senadora, haber radicado en el país durante seis meses o más antes de la elección. En los últimos seis años, Barrales ha estado casi desaparecida de la vida pública en México, mientras, según registros públicos, cambió la vida política por la empresarial y creó empresas en California y Florida.
Hasta 2015, Barrales tuvo una vida de sobrecargo, política y líder sindical. Ese año, creó en México Alabama Transportes, compañía radicada en un departamento donde vivía su familia y cuyo único propósito es servir como tenedora de otra corporación.
Un año más tarde, en Miami, esa empresa se convirtió en dueña de otra, estadunidense, llamada Maxba Development –en referencia a Máxima, hija de Barrales, y a su apellido–. Con Maxba Development, Barrales compró un departamento de casi 1 millón de dólares en Sunny Isles, una zona residencial de lujo al norte de Miami.
Al año siguiente, publiqué en un reportaje para Univisión que Barrales sólo había incluido el departamento en su declaración 3 de 3 después de que le pregunté sobre esa propiedad. Dijo que el inmueble era una inversión, que no vivía allí y que se iría pagando con las rentas. Nunca explicó cómo obtuvo casi 700 mil dólares para el enganche.
Después, mientras era candidata al Gobierno de CDMX y cuando perdió, Barrales creó varias empresas, que no eran conocidas hasta ahora. Con el médico Nicolás Zarur se asoció primero en la compañía Hermanos Alebán y, más tarde, en Tijuana, fundaron MM Health Diagnostic, para administrar equipos y material médico. Es allí socia y tesorera.
Desde 2019, Barrales amplió sus inversiones a California. En septiembre de ese año, creó en San Diego la empresa Maxma LLC (Máxima y María, el primer nombre de su hija y de Barrales), con dirección fiscal en una lujosa casa en San Diego.
En agosto de 2023, esa casa se vendió por 2.3 millones de dólares. No obtuve registros de los propietarios. Sin embargo, en una parte de la propaganda para la venta, hay foto de una mujer que parece ser Barrales.
A finales de noviembre, seis meses antes de la elección, la excandidata vendió su departamento en Miami por 990 mil dólares, lo mismo que le costó años antes. No firmó los documentos de la venta en Florida, sino en California. Busqué a Barrales para preguntarle sobre sus propiedades y empresas. No respondió.
Mientras esto sucede con Barrales, Movimiento Ciudadano ha enfrentado críticas. A principios de enero, su representante ante el INE dijo que era “difícil encontrar mujeres candidatas”.
El partido tiene algunas, y brillantes, como Patricia Mercado, excandidata presidencial, quien ahora coordina la campaña de Jorge Álvarez Máynez; Indira Kempis, quien renunció al partido en diciembre, alegando que no le permitieron postularse, o Martha Tagle, con una destacada trayectoria como feminista e impulsora de agendas para sancionar la violencia contra las mujeres y a favor de los derechos humanos.
Este lunes, MC definirá sus listas de candidatas y candidatos. Veremos si Barrales finalmente regresa a México –y a la política– y si el partido que se presenta como una alternativa ciudadana postula candidatas con trayectoria y proyecto político auténticamente ciudadanos.
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