Saltillo

Publicado el jueves, 15 de febrero del 2024 a las 03:40
Saltillo.- Una empresa fundidora lanza gases contaminantes a mitad de la noche, el olor es insoportable; el polvo negro es aspirado por cientos de familias que despiertan con tos y enfermedades en la piel, ideal para la creación de supervillanos.
Desamparados por las autoridades ambientales, los vecinos de Tupy no saben a quién recurrir para que paren las emisiones que, noche tras noche, nublan el ambiente, y día tras día, corroe la pintura de los vehículos y perfora de a poco los pulmones.
“ Es una contaminación muy grande porque lo que respiramos no es tierra, es puro fierro triturado; si le pasas un imán se levantan las partículas que están tiradas en el suelo, ya son muchos años, hemos metido demandas y todo pero no sé en qué consista que no avance, no sé si esté bueno ‘el moche’”, dice Etiveth Navarro, habitante de la Colonia Virreyes.

Ella tiene 15 años viviendo aquí, junto con su esposo y su hijo de 11, quienes presentan enfermedades pulmonares y de la piel que los médicos no saben explicar.
“ Mi niño y él tienen problemas en su piel, dicen que por algún químico que agarren, pero mi esposo es maestro, ¿qué químico puede agarrar?, se le hace aquí en todos los dedos, hasta sangre le sale, horrible”, expresa molesta.
Los vecinos se organizaron, juntaron más de 200 firmas y entablaron una demanda colectiva, pero lejos de obtener una repuesta favorable por la Procuraduría de Protección al Ambiente de Coahuila, les instalaron una antena justo frente a la iglesia.
“ Ya había pasado la Ambiental y le habíamos hecho ver todos esos puntos, de que en la noche huele a plomo, huele feo, y en las mañanas que nos levantamos lo que barremos no es tierra, es puro polvo negro”, detalla Cristina Sánchez, vecina del sector.

“ Nosotros no supimos qué resolvió porque la Ambiental ya no volvió”, afirma, “vinieron, levantaron el reporte, firmamos todos los vecinos, pero ya de ahí ya no supimos más de la Ambiental”.
Con dos hijos pequeños, uno de 5 y una de 2 años, Cristina tiene 20 años viviendo aquí y siempre es lo mismo: hollín hasta en las orejas.
“ Pues siempre andamos con tos, y la secreción nasal no es una secreción normal, siempre negra, todo negro”, asegura, “es puro polvito negro en la nariz y en la orillita de las orejas”.
Molesto, el señor Roberto pasa los dedos por el cofre de su vehículo, la porosidad de la pintura se siente al tacto, y el polvo negro se impregna en la piel.

“ Yo trabajé ahí más de 20 años, y tengo un amigo que trabajó ahí también, ya está pensionado, y él tiene que dormir con el aparato de oxígeno, él tiene fibrosis”, señala.
Pero a pesar de sus demandas, sus voces no son escuchadas: los vecinos de Virreyes, Villas de San Fernando, La Salle y El Kiosko, seguirán respirando el aire contaminado hasta que alguien venga a rescatarlos.
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