Arte

Publicado el martes, 20 de febrero del 2024 a las 06:46
Ciudad de México.- El retiro en librerías españolas de la novela histórica Juana de Arco, de la escritora estadounidense Katherine J. Chen, publicada por el Grupo Planeta, cuya portada, según denuncias de especialistas, habría sido supuestamente generada por medio Inteligencia Artificial (IA), constituye una protesta que atiza la discusión sobre los alcances de esta tecnología y su uso ético.
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Tendríamos que estarnos preguntando en la industria editorial cómo trazar las fronteras en el uso de la Inteligencia Artificial como una herramienta -sólo como herramienta- y no como generadora de contenidos, porque ahí ya se desvirtúa su uso y se trastoca la calidad de los contenidos y también la cadena profesional laboral que está implícita en el libro”, opina en entrevista Quetzalli de la Concha, presidenta del Comité de Derechos de Autor y Derechos Conexos de la Asociación Mexicana para la Protección de la Propiedad Intelectual (AMPPI).
El grupo de libreros españoles no solamente rehúsa comercializar Juana de Arco, sino todas las publicaciones ilustradas por IA.
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Somos una librería pequeña y no tiene mayor importancia lo que hagamos, pero avisamos: Vamos a devolver a la distribuidora absolutamente todos los libros que recibamos que estén ilustrados por una IA”, informó el 31 de enero en X la catalana La Llama Store (@Lallamastore).
A esta postura se sumaron editoriales como Nuevo Nueve (@NuevoNueve), que publicó, también a fines del mes pasado, este aviso: “Nuevo Nueve no acepta ni procede a valorar ningún proyecto que se le presente que en todo o en parte sea realizado por IA. °Gracias por abstenerse en hacerlo!”.
En México, el libro Juana de Arco se encuentra disponible hasta ahora como texto electrónico, de acuerdo con la página del grupo editor, www.planetadelibros.com.mx, mientras en España y en otros países se distribuye también en físico, en cuya hoja legal se enumeran los créditos correspondientes para la autora, la traductora, la editorial e incluso para el mapa interior, pero no para el diseño de portada ni para la imagen utilizada.
Además de la ausencia de un autor acreditado para la tapa del título, otros elementos delatan el uso de IA en el diseño, entre ellos la mezcla de texturas de cuero y de metal en la armadura de la figura que reproduce de la heroína francesa; una espada que no sujeta la mano y una bandera hacia ninguna parte, según el historietista y dibujante David López, quien desglosó estos aspectos en su cuenta de X (@davizlopez).
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El problema con esta portada es que fue 100 por ciento generada por Inteligencia Artificial, y además estaba plagada de detalles que dejaban ver que no había una supervisión o una intervención humana responsable, y eso sí es preocupante, porque por una parte es un mensaje de que se va a prescindir de la participación de muchos trabajadores creativos, como son los ilustradores y los diseñadores”, aclara De la Concha, también vicepresidenta del Centro Mexicano de Protección y Fomento de los Derechos de Autor (Cempro).
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Y por otra parte, por las características y por los errores de esta portada, se observa que abusar de estas herramientas nos lleva a mermar la calidad de los contenidos creativos. Además, ahí no hubo creatividad, lo que hubo fue la generación de un material a través de una herramienta, pero no hubo el factor creativo, que, para nosotros, en derechos de autor, es la originalidad”.
Cuando interviene un autor, en este caso un ilustrador o ilustradora, la obra debe firmarse, destaca la especialista en propiedad intelectual.
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Y eso también implica un compromiso ético profesional. Es el mismo caso de un escritor que publica una obra literaria: va su nombre de por medio, entonces hará generalmente el mejor esfuerzo para llevar al público el mejor contenido”.
De la Concha apremia a desarrollar criterios para utilizar de forma responsable y ética la IA.
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Voy a decir una simpleza, pero así como hay que ser responsables cuando utilizamos un automóvil, también hay que ser responsables cuando utilizamos una herramienta digital. Por qué? Porque podríamos estar afectando a terceros por este tipo de uso indiscriminado de materiales que están en Internet”.
El presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Hugo Setzer, coincide con De la Concha.
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En general, no pensamos que la tecnología sea un enemigo. Creo que la Inteligencia Artificial puede ser una herramienta y nos puede servir, siempre y cuando esté bien utilizada y bien reglamentada”, señala en entrevista.
Pero, lo que más inquieta, dice, es el derecho de autor, porque la IA se alimenta de documentos y de textos que ya existen.
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Lo que nos preocupa es que pongan todos estos textos sin los correspondientes derechos de autor para alimentar esta tecnología que luego servirá para hacer negocio, para vender plataformas y una serie de cosas”, advierte el editor.
Desde la Caniem se analiza cómo impulsar una legislación adecuada en torno al tema de la Inteligencia Artificial, sobre todo relacionada con la protección de los derechos de autor, anticipa Setzer.
Y se requieren también aliados entre los especialistas en programación, añade De la Concha.
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Hasta ahora no hemos visto -y creo que es una de las grandes luchas- que haya programadores que se comprometan a hacer plataformas que estén alimentadas con matrices 100 por ciento autorizadas o de contenidos 100 por ciento autorizados”, insta la experta.
Ante el panorama, ambos especialistas urgen a regular.
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