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Publicado el martes, 27 de febrero del 2024 a las 04:00
Ciudad de México.- Para el Gobierno federal, la zona sur del país, que concentra la entrega de apoyos como fertilizantes y donde la sequía ha tenido un menor impacto, es ejemplo del aumento de productividad de granos básicos, un discurso que las cifras no respaldan.
La semana pasada, Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, aseguró que ante la caída en la producción de maíz en el norte y centro del país en 2023, los estados del sur-sureste compensarían la afectación.
Sin embargo, la producción de maíz en estados como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Veracruz no crece a un ritmo significativo e incluso, en algunos casos, es menor cada año.
Por ejemplo, en Guerrero la producción de maíz se ubicó en 1.46 millones de toneladas en 2021, mientras que para el cierre de 2023 la cifra cayó a 1.38 millones, según cifras de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas.
Guerrero es la entidad con el mayor número de beneficiados, de acuerdo con el Programa de Fertilizantes, pues tan solo en 2022, atendió a casi 330 mil agricultores, la mayor cifra a nivel nacional.
Para Anaya Castellanos, director general del GCMA, los estados del sur difícilmente podrán compensar la caída en la producción de granos de la zona centro-norte, pues los programas de apoyo aplicados no han impulsado el rendimiento de las cosechas.
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En los estados del sureste la producción no ha aumentado, aun con los programas de Producción al Bienestar, Fertilizantes y Precios de Garantía, ya que estos programas no promueven la productividad y rentabilidad, solamente son asistenciales”, sentenció.
Incluso en su última entrega de la revisión de la Cuenta Corriente, la Auditoría Superior de la Federación, se puntualizó que si bien la producción conjunta de Guerrero, Chiapas, Puebla, Oaxaca, Morelos, Nayarit y Tlaxcala aumentó 11.1% entre 2021 y 2022, no fue posible medir el impacto de la entrega de fertilizantes.
Pero con los apoyos y la supuesta productividad del sur del país, la realidad es que la cosecha nacional de maíz, tanto blanco como amarillo, se ubica en declive.
En el primer año del actual Gobierno, se contabilizó una producción de 27.2 millones de toneladas del grano blanco y amarillo, mientras que para 2023, con cifras oficiales pendientes, GCMA calcula que se produjeron 26.7 millones de toneladas.
Y para 2024 se estima la producción más baja de los últimos 5 años, con 24.9 millones de toneladas métricas por el impacto en la sequía, dijo Anaya Castellanos.
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