Espectáculos

Publicado el martes, 6 de abril del 2010 a las 02:15
México, D.F.- Para muchos, Inés Sastre es una de las mujeres españolas más guapas de todos los tiempos. Desde muy joven, gracias su look mediterráneo cautivó a productores y agencias de modelos, convirtiéndose en una estrella internacional.
Sus ojos negros, su cabello castaño y su piel morena clara han sido objeto de deseo pero ¿alguien se ha fijado en su sonrisa? Sastre tiene labios muy delgados, lo cual acentúa un pequeño defecto: su sonrisa gingival.
Una sonrisa estética se define por la forma, tamaño, posición y color de los dientes y además por la relación que existe entre éstos con los labios y las encías.
¿Cómo corregirla?
Cuando al sonreír se muestra la encía más dos milímetros se le conoce como sonrisa gingival. De acuerdo a los especialistas, más allá de esta medición, se tiene este problema cuando la encía llama en exceso la atención.
Esta situación no tiene importancia desde el punto de vista funcional; más bien se trata de un problema estético.
A veces, la sonrisa gingival se debe a una mala posición dentaria, lo cual puede solucionar con el tratamiento adecuado. Algunos médicos recomiendan un alargamiento de corona (gingivectomía).
En cambio, en otras ocasiones, una de sus causas es que el margen de la encía en los dientes de superiores no se movió hacia arriba como era necesario.
En este caso, se puede recurrir a una compleja y costosa cirugía, en la cual se recorta el maxilar, se juntan las dos arcadas bucales y, posteriormente, se fijan con una férula hasta que suelde el hueso. El proceso de recuperación es bastante lento y, muchas veces doloroso, por lo que son pocas las personas que se animan a practicárselo.
Existe una tercera opción para la corrección de la sonrisa gingival, aunque muchos médicos españoles se han opuesto: el uso de la toxina botulínica.
De acuerdo a quienes aplican esta sustancia, se trata de una forma cómoda, sencilla y, hasta cierto punto, accesible. Mediante la infiltración la sustancia en los músculos, se transforma la mímica facial, impidiendo la elevación del labio superior, gracias a lo cual se “oculta” la encía.
Para lograr un resultado natural y acorde con la fisonomía del paciente, se debe recurrir a una clínica con médicos expertos, que pueda realizar un estudio de las particularidades faciales y determinar así que zonas deben tratarse.
En la mayoría de los casos, para corregir la sonrisa gingival es suficiente administrar dos unidades toxina botulínica. Se aconseja reaplicar cada seis meses o un año, en función de las necesidades del paciente.
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