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Decora su entorno en punto de cruz

  Por Leticia Espinoza

Publicado el viernes, 16 de abril del 2010 a las 14:00


Aprendió a bordar hace casi 60 años y ni siquiera una parálisis parcial le ha restado habilidades

Saltillo, Coah.- Con el punto de cruz, la señora María de los Santos Martínez ha elaborado hermosos bordados con una técnica que aprendió de su madre cuando aún era muy joven, contando cada cuadrito su memoria y su vista son privilegiadas, por algo sus trabajos adornan su casa entera y hasta restaurantes de Roma y Estados Unidos.

María de los Santos Martínez tiene 76 años, y 17 años cuando empezó a aprender tan tradicional actividad: “mi mamá me traía muestras, y luego me enseñé yo sola en el solecito me sentaba para formar lo que quería hacer, me baso en revistas antiguas y nuevas, aunque estas últimas están más difíciles”, dice doña María.

Cuenta que primero realiza el contorno de los dibujos contando el número de puntadas y luego se dedica a hacer el relleno.

“Uno tiene que estar contando siempre, por eso me gusta porque en eso se le olvidan a uno los problemas y las penas, ahorita uso tela cuadrillera pero siempre conocí el puro costal azucarero, lo que hago se los regalo a mis hijos, son seis, nunca he pensado en venderlos no tengo idea de cuánto puedan costar porque más bien son por gusto”, mencionó.

Por el gusto de bordar sus trabajos han llegado a la capital italiana: “tengo un sobrino que baila en el grupo de danza de la Normal Superior, fueron en una gira a Roma y en un restaurante les donaron la comida toda la semana, mi sobrino les dio uno de mis cuadros era una china poblana que ellos aceptaron con mucho gusto porque dijeron que era algo muy artístico”, dijo.

Otra de sus piezas también llegó a los Estados Unidos en el restaurante de uno de sus hijos, donde mucha gente ha admirado la genialidad del bordado.

Pese a una parálisis que le afectó la parte izquierda del cuerpo, la señora María continúa con sus costuras, en los momentos que se sienta descansar porque entre rato y rato también va y “mueve la cacerola”, como ella dice.

En una costura de cientos de puntadas puede formar figuras religiosas, flores o aves, puede tardarse semanas o meses de acuerdo a la laboriosidad de los dibujos, lo cierto es que piensa que el trabajo de una mano y la creatividad nunca se perderá pese a las máquinas que hoy existen.

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