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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 18 de febrero del 2025 a las 15:21
Ciudad de México.- El bullying aumentó significativamente en México en los últimos años. En 2024, los reportes de acoso escolar crecieron 205% en comparación con 2019, según el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.
El caso de Fátima ha consternado a la sociedad mexicana. La estudiante de 13 años se encuentra hospitalizada desde el 4 de febrero, después de haber caído desde un tercer piso de la escuela, presuntamente empujada por escuchar k-pop.
Ante este tipo de casos, el Consejo Ciudadano ha hecho un llamado urgente a fortalecer las redes de apoyo para niños y adolescentes. Fátima es solo un ejemplo de lo que muchas víctimas sufren en silencio. Es fundamental que padres, maestros y la sociedad en general se sensibilicen sobre las consecuencias del bullying, afirma el organismo.

El 45% de los casos de bullying ocurren en secundaria, siendo este nivel educativo el más afectado. En menor medida, el bullying también se presenta en primaria (27%), medio superior (17%), preescolar (6%) y nivel superior (4%). Este panorama muestra la necesidad de abordar el problema desde las etapas más tempranas. Sin embargo, las agresiones persisten incluso en niveles educativos superiores.
El bullying no se limita a un solo tipo de agresión. Las formas más comunes son:
• Violencia física: 29%
• Violencia verbal: 26%
• Violencia psicológica: 14%
• Violencia sexual: 12%
• Exclusión social: 6%
La violencia cibernética también ha crecido, afectando al 11% de las víctimas. Este tipo de acoso se da principalmente a través de redes sociales y otros medios digitales.
El Consejo Ciudadano ha subrayado la importancia de fortalecer las redes de apoyo para niños y adolescentes víctimas de bullying. Es muy importante que padres, maestros y otros adultos cercanos estén atentos a las señales que podrían indicar que un menor está siendo acosado. Detectar el bullying a tiempo puede marcar la diferencia.
• Cambios en su personalidad, como volverse más introvertido o agresivo.
• Lesiones o heridas inexplicables, que podrían indicar violencia física.
• Pérdida de interés en la escuela o en actividades que antes disfrutaba.
• Cambios en los patrones de alimentación o sueño, como dormir en exceso o sufrir insomnio.
• Aislamiento social, evitando la interacción con amigos o compañeros.
• Disminución en el rendimiento académico.
Si notas alguno de estos signos, es fundamental actuar de inmediato. No se trata solo de un problema escolar, sino también de la salud emocional y física del niño o adolescente.
Aunque cualquier niño o adolescente puede ser víctima de bullying, los datos muestran que el 55% de las víctimas son niñas y adolescentes mujeres. Además, el 49% tiene entre 12 y 15 años. Esto resalta la necesidad de un enfoque específico para abordar las diferentes formas de violencia que afectan a las mujeres en comparación con los hombres.
El 74% de los casos de bullying provienen de la Ciudad de México. Las delegaciones más afectadas son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Álvaro Obregón, Azcapotzalco y Cuauhtémoc. El 25% corresponde a entidades como el Estado de México, Puebla, Querétaro, Veracruz y Durango.
Si sospechas que un menor está siendo víctima de bullying, es fundamental hablar con él o ella de manera abierta y sin juzgar. Anima a tu hijo o hija a compartir sus experiencias y escúchalo con atención. También es recomendable acudir a la escuela y hablar con los maestros y directores para que tomen las medidas necesarias.
El Consejo Ciudadano resalta que cualquier sospecha de bullying debe ser tratada con seriedad. Si no se actúa a tiempo, el impacto psicológico en la víctima puede ser devastador. Este abuso puede afectar no solo el desempeño académico del menor, sino también su bienestar emocional a largo plazo.
El aumento en los reportes de bullying en México no debe ser solo una cifra alarmante; es también un llamado a la acción. Como sociedad, debemos trabajar juntos para crear ambientes seguros y saludables para nuestros niños y adolescentes. Desde las escuelas hasta los hogares, todos debemos comprometernos a ser parte de la solución, ofreciendo apoyo emocional, herramientas para la detección y recursos para acompañar a las víctimas.
No dejes que el silencio gane. Comunica, actúa y ayuda a los más jóvenes a superar esta difícil situación.
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