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Camina Leonardo Padura su memoria de La Habana; visitará el escritor a Coahuila

  Por Agencia Reforma

Publicado el miércoles, 26 de febrero del 2025 a las 04:05


Explora el autor cubano su relación con la capital de la isla caribeña en un libro que presentará en Torreón

Ciudad de México.- Tan pronto mira llegar al fotógrafo que va a retratarlo, el escritor Leonardo Padura esboza una sonrisa pícara y lanza una recomendación: “Yo que tú me cambiaba esa gorra por una de los Dodgers”, bromea.

Con sólo ver la cachucha azul de los Yankees, al autor cubano le viene el recuerdo del juego final de la pasada Serie Mundial, donde una desastrosa cadena de errores permitió que los angelinos empataran la pizarra, con 5 insólitas carreras, en la parte alta de la quinta entrada.

La quinta fue la estocada en el corazón de los Yankees”, machacaría después al fotógrafo, una vez terminada la entrevista, fumándose un cigarro en la calle y con la vista puesta en el Paseo de la Reforma.

En lo más hondo de su ser, Leonardo Padura (La Habana, 1955) sigue siendo el niño que, durante la década del 60, salía a una esquina de la calle Libertad, en el periférico barrio de Mantilla, para soñar con convertirse en pelotero profesional.

Su pasión por el beisbol -su obsesión y vicio, incluso- ocupa un capítulo entero de Ir a La Habana (Tusquets), un libro heterodoxo, inusual, que a falta de un género preciso ha decidido calificar como “hereje”.

Es un libro que es ensayo, es memoria, es autobiografía, es periodismo, entonces todo eso está mezclado y, además, viene acompañado con dos pliegos de fotos (de Carlos T. Cairo), para hacerlo más complejo”, refiere.

Sin tapujos, de frente, este nuevo título declara la relevancia que tiene para el autor desde la primera línea: “Este es un libro que siempre quise escribir”.

Sobre todo, es un intento de mirada muy personal, pero muy abarcadora, sobre mi relación con La Habana”, puntualizó en entrevista, de visita en la Ciudad de México para una serie de actividades. “Y esa relación, por supuesto, no es sólo la que ocurre en mi tiempo vital, que es la más importante y la que yo preferencio en el libro, pero también es la relación de la cual yo me he apropiado por otras memorias, memorias leídas, escuchadas, gráficas, y todo eso da ese recorrido histórico, sentimental y literario por la ciudad”.

Podría decirse, por otro lado, que éste bien podría ser el libro que todo lector de Padura quería ver escrito, pues ningún otro autor cubano de su tiempo ha llevado a tantas personas, provenientes de todo el mundo, de la mano por las calles de La Habana.

Ya sea en el clásico contemporáneo El hombre que amaba a los perros (2009), o en cualquiera de las diez novelas del detective y librero Mario Conde, la ciudad natal del escritor es una obsesión que, con este nuevo libro, intenta exorcizarse.

Esto ya venía cocinándose y mi editor español (Juan Cerezo) me dijo: ‘Mira, creo que después de una novela como Personas decentes (2022), que es una novela tan habanera, que es tu novela más habanera, hay que hablar de La Habana, hay que hacer ese recorrido y dejar ahí tu mirada sobre el carácter, la historia, las condiciones de la ciudad”, cuenta.

 Así lo hizo, a través de una sentida narración que comienza cuando, a los 10 años, todavía como un niño inquieto en su eterno barrio de Mantilla, decide allanar un antiguo palacete situado en una colina y mira desde las alturas la extensión completa de la capital cubana, desde sus pies hasta el mar.

Desde ese punto, que es el barrio de Mantilla, es que yo hago ese recorrido por todo ese plano físico que se ve ahí y me voy apropiando de los distintos lugares por los que voy teniendo distintos niveles de relación, más profundos o menos profundos”, explica. “El barrio de La Víbora, donde hago mis estudios preuniversitarios, la zona de El Vedado, donde voy a la universidad, la zona de Centro Habana y La Habana Vieja, donde trabajo como periodista, donde está la redacción del periódico y, bueno, todo ese proceso empieza desde ese sitio en el que se ve toda la ciudad”, enlista.

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