Saltillo

Publicado el miércoles, 25 de febrero del 2026 a las 16:45
Saltillo, Coah.- En la actualidad a fachada y parte de la cubierta de la Catedral de Santiago reciben un tratamiento artesanal que busca frenar el deterioro natural de sus recubrimientos, sin alterar su esencia histórica ni su estética clásica, trabajos que ya presentan un 70 por ciento de avance y se prevé concluir entre finales de marzo y abril.
El arquitecto Isaías Reyna, encargado de la restauración, explicó que las lluvias atípicas del 2024 detonaron desprendimientos en zonas donde ya existían afectaciones previas, principalmente en acabados superficiales.
“Estamos metiendo recubrimientos gruesos y finos; en las oquedades mayores colocamos ripio, que es pedacera del mismo material”, detalló.

El proceso utiliza caliche y tenistete, materiales traídos de Parras, que aún deben procesarse en la obra para lograr la granulometría y textura adecuadas. En las cavidades más amplias se colocan injertos para integrar nuevamente la superficie.
Posteriormente se aplica un recubrimiento grueso elaborado con triturado de tenistete, cal de alta pureza y musílago (baba de nopal) como aglutinante natural. Después se coloca el recubrimiento fino, más cribado y pulido, que corresponde a la etapa de acabado.

“La cal que usamos no es convencional; tiene un alto grado de pureza. La preparamos en pasta y la dejamos reposar un par de días antes de aplicarla”, explicó.
Reyna subrayó que se trata de procedimientos meramente artesanales, que requieren mano de obra especializada. “No cualquier trabajador se avienta este tipo de procedimientos; trabajar con cal tiene su técnica y su tiempo”.
En total, se atienden alrededor de 70 metros cuadrados entre fachada y cubierta, principalmente en enlucidos, además de la pintura completa del frente para evitar contrastes de tonalidad.
En la parte superior se interviene el desplante del tambor de la cúpula y se integran dos elementos decorativos. Paralelamente, otro personal realiza trabajos en instalaciones eléctricas.

“La Catedral no se estaba cayendo”
El arquitecto fue claro: los daños no son estructurales.
“No son daños de estructura, son daños de recubrimientos, de acabados superficiales. Los recubrimientos tienen una vida útil; con el paso de los años se deterioran y hay que renovarlos”.
Comparó estos elementos con una prenda que protege, pero que eventualmente debe cambiarse. “En palabras llanas, la Catedral no se estaba cayendo. Son acciones preventivas y correctivas necesarias”.
Destacó además que los tiempos de aplicación no pueden acelerarse. “No podemos meter aditivos para que seque más rápido. Cada capa necesita su tiempo, y la cal, entre más tiempo pase, mayor resistencia adquiere”.

Una de las principales preocupaciones ciudadanas es que la intervención altere la imagen histórica del templo. Reyna aseguró que el objetivo es exactamente el contrario.
“Una buena restauración es aquella donde el procedimiento no se ve, como si no hubiéramos pasado. Buscamos que al ojo del usuario no haya cambios notorios”.
Para lograrlo, se realizaron pruebas previas de compatibilidad y acabado antes de autorizar la aplicación final.
El proyecto se desarrolla en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y autoridades del Centro Histórico, quienes revisan y validan cada proceso.
Con estas acciones, el máximo templo de la ciudad recibe mantenimiento preventivo que permitirá conservar su integridad y presencia en el corazón de Saltillo por muchos años más.
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