Internacional

Publicado el jueves, 7 de mayo del 2026 a las 19:45
Londres.– En un fallo histórico que tensa las relaciones entre Londres y Beijing, un jurado del Tribunal Penal Central de Londres declaró culpables este jueves 7 de mayo a dos hombres por operar una red de espionaje y represión transnacional en suelo británico. Los sentenciados, un funcionario fronterizo activo y un exsuperintendente de la policía de Hong Kong, fueron acusados de realizar operativos de “vigilancia no autorizada” contra disidentes y políticos destacados.
Los condenados son Peter Wai, de 40 años, y Bill Yuen, de 65, ambos con doble nacionalidad china y británica. Según la fiscalía, el dúo utilizó su experiencia en seguridad y sus cargos oficiales para hacerse pasar por agentes de inteligencia legítimos, mientras recopilaban información estratégica para el gobierno de Hong Kong y China.
– Peter Wai: Se desempeñaba como funcionario de la Fuerza Fronteriza del Reino Unido y agente especial de la City de Londres. Fue hallado culpable de mala conducta en un cargo público por utilizar indebidamente sistemas informáticos policiales para rastrear objetivos.
– Bill Yuen: Exsuperintendente de la Policía de Hong Kong que trabajaba en la Oficina Económica y Comercial de Hong Kong en Londres, cargo que utilizó como fachada para coordinar la red de vigilancia.
Las pruebas presentadas, que incluyen mensajes telefónicos interceptados, revelaron que los agentes se referían a los activistas pro-democracia como “cucarachas”. Entre sus objetivos principales se encontraba el exlegislador Nathan Law y miembros del Parlamento británico, como el conservador Iain Duncan Smith, copresidente de la Alianza Interparlamentaria sobre China.
La red operaba bajo la sombra de las recompensas ofrecidas por Hong Kong, que ascienden a casi 136 mil dólares por información que lleve a la captura de partidarios de la democracia refugiados en el extranjero.
La trama comenzó a desmoronarse en mayo de 2024, cuando la policía antiterrorista frustró un intento de irrupción en la vivienda de Monica Kwong, una mujer hongkonesa radicada en el norte de Inglaterra. Kwong había sido señalada por una empresaria radicada en Beijing de un presunto fraude millonario, lo que activó la intervención del grupo de espionaje.
En dicho operativo fueron arrestados Wai y otros colaboradores, incluido Matthew Trickett, un funcionario de migración que posteriormente fue hallado muerto en un presunto suicidio. La reconstrucción de las comunicaciones permitió a los investigadores vincular directamente a Yuen como el coordinador de la misión.
Tras conocerse las condenas, el ministro de Seguridad británico, Dan Jarvis, calificó las actividades de los hombres como una “vulneración de la soberanía” que no será tolerada. Por su parte, el embajador chino, Zheng Zeguang, fue convocado de urgencia al Ministerio de Exteriores para rendir cuentas.
” “Estas condenas envían un mensaje claro de que la represión transnacional y los intentos de operar al margen de la ley no tendrán cabida en suelo británico”, sentenció Bethan David, jefa de contraterrorismo del Servicio de Fiscalía de la Corona.
Mientras tanto, el gobierno de Hong Kong se ha desmarcado del caso, calificando las acusaciones como “infundadas”, a pesar de que los pagos a Peter Wai provenían directamente de las cuentas de su oficina comercial en Londres.
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