Arte

Publicado el martes, 12 de mayo del 2026 a las 04:10
Saltillo, Coah.- Al pintor saltillense Carlos Farías se le conoce por dos cosas: sus paisajes hermosos de la Ciudad de México, Real de Catorce y Saltillo, particularmente las montañas que rodean a la ciudad, y también por su sobrenombre: “Viejito”, una palabra por la que él también llama a sus amigos y sus amigos lo llaman a él.
Ahora, el tiempo, poco a poco lo lleva de forma literal y lo repasa en su trabajo. Como lo demuestra en Paisajes, la exposición más reciente que inauguró en la taberna Malasaña y que cayó en su cumpleaños 43.
En esta ocasión, Farías repasa una trayectoria de 30 años con algunos puntos clave. Están, claro, los paisajes a vista de pájaro de la Ciudad de México, un punto de vista “tomadas desde la Torre Latinoamericana”, como recuerda el artista, pero también esos paisajes desérticos de General Cepeda, como el cerro que corona el ejido de Estación Marte, o las montañas azules de la capital coahuilense.
Esas imágenes conforman las obras más vistosas y visibles de la muestra, grandes formatos que con sus colores ocres, su atmósfera casi irreal ante el smog y la neblina del recuerdo.

Sin embargo no son las únicas, pues al lado de ellas, ocultas entre las columnas del restaurante localizado en Allende 229, están bocetos que el artista recuperó para esta muestra. Paisajes intervenidos y recortados en los que el crayón dibuja líneas caprichosas sobre plastas de pintura. “Tienen más de 15 años, fueron hechos para un ejercicio de pintura. Ahora los retomo para ver cómo ha cambiado mi trabajo”, apuntó el artista en una mesa en la que sus amigos celebraron con él el cumpleaños y la inauguración de la nueva muestra.
Así, el artista completa un círculo, ya que esos primeros bocetos en los que se pueden reconocer la paleta de colores que llenan las obras de Farías o las formas caprichosas del desierto mexicano “hay una que es una barda. La vi en un rancho y la pinté porque me gustaron las formas”, dice sobre una impresión de negro sobre blanco que, efectivamente, al observarla de cerca se puede comprender que son palos secos tostados al sol.
Esos bocetos ya intuían o presagiaban la última etapa que trabaja el artista, obras más bien abstractas que se inspiran en Estación Wadley, ejido de San Luis Potosí. Una tierra agreste que Farías ha recorrido durante años, encontrando piezas y objetos que a intervenido para estos cuadros que reúnen metal, pintura, arena… memorias de una vida en la pintura.
Paisajes estará expuesta hasta julio en Malasaña.
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