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Orgullo sambonense; Feria cumple 81 años

  Por Mario Valdés

Publicado el martes, 14 de julio del 2026 a las 04:00


Cada 14 de julio, esta comunidad vuelve a encontrarse con su historia.

San Buenaventura, Coah.- Cada julio, San Buenaventura cambia de ritmo, las calles se llenan de música, el aroma de la gastronomía tradicional invade el ambiente, las familias vuelven a reunirse y miles de visitantes llegan para ser parte de una celebración que, más que una feria, representa el corazón cultural de una comunidad.

En este 2026, la Feria del 14 de Julio alcanzó oficialmente su edición número 81. Sin embargo, la historia de estos festejos comenzó mucho antes de que existiera un comité organizador, una reina o un teatro del pueblo; sus raíces se hunden en casi dos siglos de tradición, cuando la entonces Villa de San Buenaventura ya celebraba fiestas religiosas, comerciales y populares que dieron origen a una de las festividades más emblemáticas del norte de Coahuila.

TRADICIÓN DESDE SIGLO XVIII

La historia oficial reconoce 1941 como el nacimiento de la actual Feria del 14 de Julio; sin embargo, las investigaciones del historiador Horacio Domínguez Lara demuestran que desde finales del siglo XVIII la población realizaba celebraciones públicas.

Tras elevarse San Buenaventura a la categoría de Villa en 1785, comenzaron fiestas populares ligadas a acontecimientos religiosos, agrícolas y civiles. Más tarde, en 1835, mediante el Decreto 315 del entonces Estado de Coahuila y Texas, San Buenaventura obtuvo autorización para realizar una feria comercial anual, convirtiéndose en uno de los primeros municipios del norte del país con este privilegio.

Aquellas primeras ferias reunían productores agrícolas, comerciantes, ganaderos y artesanos, fortaleciendo la economía regional y la convivencia entre comunidades vecinas.

Durante el siglo XIX las festividades evolucionaron constantemente, y hubo celebraciones en honor a San Isidro Labrador, fiestas patrias, corridas de toros, carreras de caballos, peleas de gallos, funciones teatrales, música de banda y vendimias que llenaban de vida la Plaza Principal.

1941: LA FERIA MODERNA

Aunque existían antecedentes históricos, fue en 1941 cuando inició la etapa oficialmente reconocida de la feria moderna.

El entonces alcalde Manuel Flores Castaño, impulsó una celebración organizada para recaudar recursos destinados a obras comunitarias. Aquella primera edición contó con la elección de Lidia Amparo Gutiérrez González, como la primera reina, iniciando una tradición que continúa hasta nuestros días y que ha convertido a las soberanas de la feria en embajadoras culturales del municipio; sin embargo, aquella primera experiencia apenas pudo realizarse un año.

La Segunda Guerra Mundial provocó que las festividades fueran suspendidas entre 1942 y 1944.

CAUSAS COMUNITARIAS

Heliodoro Rodríguez Flores, el hombre que cambió la historia

Si existe un personaje cuya visión transformó para siempre la identidad cultural de San Buenaventura, ese fue el doctor Heliodoro Rodríguez Flores.

En 1945 reunió a un grupo de ciudadanos comprometidos con el desarrollo del municipio: Pedro V. Rivera, Gervasio González Gutiérrez, Eloy Rivera, Luis Almaraz, Jesús Gutiérrez Boone, Eladio Villarreal, Enrique Thomae, Abel Ayala, Federico Flores e Hilario Villarreal.

Juntos decidieron recuperar la feria, ahora bajo un nuevo concepto: convertirla en la gran celebración del Santo Patrono San Buenaventura y destinar sus ganancias a obras para beneficio de la comunidad, núcleo que hoy da una bilaterialidad y abarca a todo el municipio partiendo de lo religioso hasta la fiesta de todo el municipio y visitantes que acuden desde cualquier rincón a disfrutar y ser partícipes de estas actividades.

De aquella reunión nació oficialmente la tradicional Feria del 14 de Julio.

El propio Heliodoro Rodríguez se convirtió en el primer presidente del Comité Central de Feria, sentando las bases organizativas que todavía hoy distinguen a estos festejos. Las utilidades de aquella primera edición permitieron iniciar la construcción de la torre de la parroquia, demostrando que la feria podía convertirse en un motor de desarrollo social y no únicamente en un espacio de entretenimiento.

NUEVA ETAPA DE LA FERIA

Durante más de cuatro décadas, la feria se desarrolló alrededor de la Plaza Principal; las calles del centro histórico se convertían cada julio en un enorme escenario donde convivían comerciantes, juegos mecánicos, puestos de comida, corridas de toros, bailes populares y espectáculos artísticos.

Pero el crecimiento de San Buenaventura y la enorme cantidad de visitantes obligaban a pensar en un nuevo espacio.

Fue entonces cuando Abel Ayala se convirtió en uno de los grandes impulsores del proyecto que buscaba dar a la feria instalaciones permanentes.

A finales de la década de los ochenta, durante la administración de Enrique Ayala Rodríguez, la feria fue trasladada a los terrenos donde actualmente se encuentra el recinto ferial, construido gracias al esfuerzo conjunto de autoridades y ciudadanía.

La edificación de la Monumental Plaza de Toros, el Teatro del Pueblo, el Palenque, los espacios para exposiciones ganaderas, comerciales y artesanales marcaron el inicio de una nueva etapa.

Aquella decisión permitió que la feria creciera sin perder su esencia, convirtiéndose en uno de los recintos feriales más importantes de la Región Centro de Coahuila.

GRANDES ARTISTAS

Ochenta y un años después, la feria ya no es la misma; Los pequeños juegos mecánicos de madera dieron paso a modernas atracciones; llegando a atraer estrellas de talla nacional e internacional como Pedro Infante, José Alfredo Jiménez, Lucha Villa, Angélica María, Leo Dan, Guadalupe Pineda, Pepe Aguilar, Vicente Fernández, Banda MS, Gloria Trevi, Alfredo Olivas, Julión Alvarez, y un sin fin de artistas y toreros dentro del periodo en que se permitió realizar estas corridas taurinas, a lo largo de más de 80 años…

Las antiguas bandas municipales fueron acompañadas por agrupaciones regionales, orquestas, conjuntos norteños y posteriormente por artistas nacionales e internacionales que, generación tras generación, han desfilado por el Teatro del Pueblo y el Palenque, consolidando a San Buenaventura como una de las plazas más importantes para los espectáculos populares del norte del país.

La evolución también alcanzó a las exposiciones ganaderas, agrícolas, industriales y comerciales.

Lo que antes era un espacio para intercambiar semillas, ganado y productos del campo, hoy integra muestras gastronómicas, pabellones artesanales, emprendimientos locales, actividades culturales, eventos deportivos, rodeos, cabalgatas, concursos, exhibiciones ecuestres y una cartelera artística que atrae visitantes de toda la región Centro-Desierto.

IDENTIDAD SAMBONENSE

Más que diversión, la feria nunca ha sido únicamente una fiesta; es una expresión viva de la identidad sambonense, cada coronación recuerda la importancia de la participación ciudadana, cada desfile refleja el orgullo de barrios y ejidos, cada cabalgata mantiene viva la tradición ganadera, cada exposición artesanal preserva los oficios heredados por generaciones, cada platillo típico mantiene el sabor de una historia que comenzó hace más de dos siglos.

En la feria convergen la fe, la cultura, la economía y la convivencia familiar; es un patrimonio vivo, hoy, recorrer la feria significa caminar sobre la memoria de quienes la construyeron.

Desde aquellos comerciantes que instalaron los primeros puestos durante el siglo XIX; los ciudadanos que organizaron la feria de 1941; el liderazgo del doctor Heliodoro Rodríguez Flores; el impulso visionario de Abel Ayala para llevarla a un nuevo recinto; hasta las generaciones actuales que continúan fortaleciendo una tradición que pertenece a todos.

La Feria del 14 de Julio ha sobrevivido a guerras, epidemias, crisis económicas y profundas transformaciones sociales como en el 2020, único año en que no se ha realizado esta festividad derivado de la pandemia por el Covid-19; ha cambiado de sede, de infraestructura, de espectáculos y de dimensiones; pero hay algo que permanece intacto desde hace ocho décadas: la capacidad de reunir a un pueblo entero alrededor de su historia.

Porque cuando se encienden las luces del Teatro del Pueblo, repican las campanas de la parroquia y el aroma de la carne asada, los dulces regionales y el pan recién horneado invade el aire, San Buenaventura vuelve a demostrar que una feria puede ser mucho más que una celebración.

Es la memoria viva de un pueblo que encontró en sus tradiciones la mejor manera de contar quién es y hacia dónde quiere seguir caminando, historia de identidad y transformación; El Orgullo Sambonense.

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