Internacional

Publicado el sábado, 8 de agosto del 2026 a las 17:52
Dijon.– La emblemática región vitivinícola de Borgoña, ubicada en el centro de Francia, dio inicio formal a su temporada de cosecha este sábado con la recolección adelantada de las primeras uvas destinadas a la producción de vinos espumosos (crémants). Este arranque representa un acontecimiento sin precedentes en la historia agrícola de la zona, impulsado directamente por las intensas y consecutivas olas de calor que han azotado al continente europeo.
Marc Sangoy, viticultor con una trayectoria de casi 40 años y presidente de la cooperativa Cave de Lugny —que agrupa mil 250 hectáreas de viñedos en Saône-et-Loire—, reconoció que jamás se había enfrentado a un ciclo productivo tan anticipado en los campos.
” “Los récords caen. Esto va rápido”, declaró a la agencia AFP. “El último registro más temprano databa del 13 de agosto de 2022; este año comenzamos el 8 de agosto para los crémants”, puntualizó el dirigente, al tiempo de estimar que la recolección de uvas para vinos tranquilos (no espumosos) podría arrancar hacia el cierre de la próxima semana.
Por su parte, Thiébault Huber, presidente de la Confederación de denominaciones y viticultores de Borgoña (CAVB), detalló que para los caldos tranquilos el pronóstico sitúa la cosecha de uva blanca entre el 18 y el 20 de agosto, mientras que la de uva tinta se proyecta del 20 al 25 del mismo mes.
Pese al adelanto generalizado, las condiciones meteorológicas extremas han alterado el ritmo biológico de los cultivos. Huber explicó que, aunque inicialmente se preveía una recolección anterior al 15 de agosto, la combinación prolongada de sequía y altas temperaturas ha provocado un bloqueo temporal en el desarrollo de la vid, frenando la maduración óptima del fruto. Debido a este fenómeno, los expertos descartan que se logre batir el récord histórico absoluto de precocidad para uvas tintas registrado en Beaune (Côte-d’Or) el 15 de agosto de 1556.
Las altas temperaturas están adelantando los ciclos de la agricultura.
En El Bierzo, La Rioja y Cariñena ya se han registrado las vendimias más tempranas de su historia. pic.twitter.com/fR4Qg29CYJ
— Telediarios de TVE (@telediario_tve) August 6, 2026
La aceleración constante en los ciclos agrícolas franceses se alinea con una tendencia climática documentada a largo plazo. De acuerdo con un análisis histórico sobre siete siglos de fechas de vendimia en Beaune, elaborado por el climatólogo Thomas Labbé, las cosechas de vino tinto se concentraban tradicionalmente en torno al 27 de septiembre entre finales de la Edad Media y 1988. No obstante, a partir de ese año los plazos se redujeron drásticamente, situando el promedio de inicio hacia el 6 de septiembre en 2019.
En el plano productivo, los productores locales advierten que los volúmenes de rendimiento sufrirán reducciones importantes, ya que el déficit hídrico impidió el crecimiento adecuado de los racimos. Mientras que algunos agricultores, como Olivier Fichet, estiman afectaciones severas en sus cosechas locales, otros representantes gremiales, como Michel Barraud, copresidente del Comité de vinos de Borgoña, confían en que, pese a la disminución en la cantidad, el producto final mantendrá altos estándares de calidad.
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