Monclova Región Centro
Por
Mario Valdés
Publicado el martes, 8 de septiembre del 2026 a las 04:00
San Buenaventura, Coah.- Los recientes casos en los que menores de edad han atentado contra su propia vida han encendido las alertas entre especialistas de la salud mental, quienes advierten que este tipo de conductas no suelen aparecer de manera repentina, sino que pueden ser consecuencia de un conjunto de factores familiares, sociales y emocionales que se acumulan con el paso del tiempo.
El psicólogo del DIF Municipal de San Buenaventura, Carlos Valdés García, señaló que es necesario que padres de familia y sociedad en general presten mayor atención a los cambios emocionales y conductuales de niñas, niños y adolescentes, particularmente ante situaciones recientes en las que incluso menores de 12 años han presentado conductas suicidas.
Explicó que desde el punto de vista psicológico no existe un solo factor que pueda explicar una conducta de este tipo, sino que generalmente se trata de un cúmulo de situaciones que se van presentando y, en algunos casos, terminan siendo normalizadas dentro del entorno familiar.
“Es un cúmulo, una serie de situaciones que se van presentando poco a poco y se van normalizando”, explicó el especialista.
A ello se suma, dijo, la enorme cantidad de información disponible en redes sociales e internet sobre la crianza, donde no siempre se encuentra contenido confiable y en ocasiones se pueden confundir conceptos como la crianza respetuosa con una ausencia de límites y reglas.
Otro de los aspectos que consideró preocupantes es el uso excesivo de dispositivos electrónicos, videojuegos y redes sociales, principalmente cuando no existe supervisión de los adultos.
Explicó que las nuevas generaciones reciben constantemente estímulos a través de las pantallas, donde las respuestas son inmediatas y prácticamente todo puede obtenerse mediante un clic, situación que contrasta con la vida real, donde alcanzar objetivos requiere tiempo, esfuerzo y tolerancia a la frustración.
“En una pantalla solamente se necesita un clic y un segundo; en la vida real tenemos que hacerlo más tiempo”, señaló.
El psicólogo aclaró que los videojuegos y la tecnología no son necesariamente perjudiciales y que incluso pueden aportar beneficios relacionados con la estimulación y la plasticidad neuronal, pero advirtió que el problema aparece cuando se convierten en un exceso y desplazan actividades fundamentales como dormir adecuadamente, convivir con la familia, realizar actividad física y socializar.
Incluso aspectos cotidianos como comer frente al teléfono celular pueden afectar los hábitos y la interacción de los menores, al concentrar toda su atención en la pantalla y reducir la conexión con lo que ocurre a su alrededor.
Ante este panorama, consideró que la responsabilidad de establecer límites y acompañar a los menores corresponde principalmente a los adultos, quienes deben ayudarlos a desarrollar herramientas para afrontar las dificultades y comprender que las experiencias negativas forman parte de la vida y pueden superarse con apoyo.
Prevención en escuelas
Carlos Valdés García, destacó que desde el DIF Municipal se trabaja de manera preventiva mediante visitas a instituciones educativas, espacios públicos y colonias, donde se llevan pláticas, talleres, foros y conferencias relacionadas con salud mental.
Indicó que procura acudir entre seis y ocho veces al mes a escuelas, tanto de la cabecera municipal como de los ejidos, aunque reconoció que la cantidad es insuficiente ante el número de planteles que existen desde preescolar hasta bachillerato.
Durante estas actividades se proporciona información a estudiantes, maestros y padres de familia, además de exhortarlos a solicitar ayuda profesional cuando detecten alguna situación que pueda afectar la salud emocional de un menor.
El especialista explicó que en las primarias son principalmente los padres de familia quienes, después de las pláticas, se acercan para solicitar atención para sus hijos, mientras que en secundarias y preparatorias los propios adolescentes comienzan a identificar situaciones de riesgo en ellos mismos o en sus compañeros y buscan ayuda de manera directa.
En estos casos, los estudiantes suelen acercarse a maestros o directivos, quienes posteriormente solicitan la intervención del personal del DIF para establecer un primer contacto con el adolescente y determinar qué tipo de apoyo requiere.
Entre las principales situaciones detectadas en los planteles educativos se encuentra la ansiedad, que puede manifestarse incluso ante actividades aparentemente sencillas, como participar en clase, hablar frente a un grupo o integrarse a alguna actividad deportiva.
Valdés García, advirtió que algunos jóvenes tienden a callar y normalizar este tipo de emociones, hasta llegar a un punto en el que sienten que ya no pueden manejarlas.
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