Sociedad

Publicado el lunes, 7 de marzo del 2011 a las 18:00
México, DF.- En el seno de cualquier familia se producen las mismas luchas de poder, las mismas fallas de comunicación y de entendimiento que se dan entre naciones y si no somos capaces de lograr un ambiente favorable para nuestros hijos, en nuestra propia familia, ¿cómo podremos siquiera imaginar la paz social? Los niños son el futuro, por ello, el lugar que les brindamos es fundamental para el desarrollo de su historia individual.
SER NIÑO: Actualmente, ser competente y exitoso a todos los niveles es lo que más se valora y los niños no escapan de esto. Sin embargo, mientras un niño no logre estar contento consigo mismo y sienta que los demás también lo están, inevitablemente será infeliz, por muchas cosas que consiga.
AYUDARLES A CRECER: Conseguir un equilibrio entre estas dos funciones es uno de los mayores retos. La excesiva complacencia puede llevar a que los hijos se vuelvan cada vez más exigentes y que los padres pierdan el control sobre ellos a una edad en que los niños todavía no saben orientarse por sí mismos. Pero la autoridad excesiva conlleva una relación distante e intimidatoria que desemboca en una falta de autoconfianza del niño.
ALIMENTAR SU AUTOESTIMA: Muchos padres centran su atención
en los errores de sus hijos y con buena voluntad recalcan lo que les conviene corregir, pero esta actitud normalmente no surte el efecto deseado.
Si los padres se encuentran estancados en esta situación pueden intentar un cambio y esforzarse por enfatizar lo que les gusta de su hijo.
Si empiezan a ver sus cualidades por encima de sus defectos es más probable que el niño responda con una conducta acorde a esta imagen más satisfactoria de sí mismo.
COMUNICACIÓN CLARA: Es importante no emitir mensajes contradictorios, pues provocan confusión; por ejemplo, cuando una madre dice: “no estoy enojada”, mientras su rostro manifiesta que está furibunda, coloca a su hijo en una situación sin salida. El niño no puede intentar remediar el enojo de su madre, ya que ella no lo reconoce y además le transmite que ha hecho algo mal.
La mayor parte de los padres queremos que los hijos tengan éxito y felicidad. Por eso les buscamos una buena escuela, procuramos su alimentación y los cuidamos, pero la educación no está completa si descuidamos el equilibrio emocional.
En el desarrollo de los hijos, los padres somos los encargados de dar la nutrición necesaria y conseguir que acepten y cumplan ciertas normas.
El factor fundamental para lograr un equilibrio emocional es una buena autoestima. Los niños que se valoran a sí mismos se relacionan mejor y corren menor riesgo de volverse dependientes a sustancias, a personas o a cualquier conducta adictiva.
Los niños tienden a interpretar que ellos provocan lo que sucede a su alrededor. Por ello, es importante que en la familia los canales de comunicación tengan las menores barreras posibles. Así, los padres podemos aclarar al niño la situación comunicándole directamente, con claridad, lo que ocurre y los niños podrán sentirse con libertad de expresar comentarios o preguntas.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Sociedad