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Notimex
Publicado el miércoles, 15 de febrero del 2012 a las 06:14
Puebla.- “No somos ingenuos cuando hablamos de Dios”, comentó fray Pablo Bernardo Ordoñe Borges, maestro general de la Orden de La Merced, al señalar que a ellos no les corresponde juzgar los delitos cometidos por los reclusos.
Durante el Congreso Internacional de Pastoral Penitenciaria de la Orden Mercedaria que se realiza en esta ciudad, el padre de origen argentino y máximo dirigente de esta orden que por tradición se ha enfocado en el auxilio espiritual de los cautivos, señaló que tienen la encomienda de acercarse a todo prisionero antes de juzgar sus actos.
Ante la interrogante de si los criminales más desalmados, aquellos para los grupos de la sociedad piden pena de muerte, merecen asistencia de una orden como la suya pese a no ser redimibles, reconoció que no son ingenuos cuando se acercan a esas personas ni esperan que milagrosamente se conviertan para retomar el buen camino.
El padre mercedario explicó que su misión es hablarles de Dios, llevarles la palabra divina, y en esa postura se mantendrán, en cumplimiento de su mandato de asistir a las víctimas de la cautividad para que no pierdan su fe.
Se trata, indicó, de sumar y nunca restar en el proceso de conocimiento de conductas que por ser reprobables, seguramente son dolorosas, en primer lugar para quienes las cometieron.
“El Señor a todos redimió, y por tanto todo hombre tiene el potencial de ser redimido”, indicó al recordar que la orden que dirige tiene la visión de ser portadora y promotora de libertad en las nuevas situaciones degradantes de cautividad que amenazan a las personas.
Por ello, ante toda situación que ponga en peligro la fe de las personas, la orden está dispuesta a intervenir “empeñando en ello hasta la propia vida, si fuera necesario”, como lo establecen los lineamientos de la Orden, válidos para tos sus integrantes.
El padre Dámaso Masabo, originario de Burundi, África, y consejero general de la orden coincidió, a su vez, en que los programas de prevención del delito, de acompañamiento de los reos y de reinserción social que se promueven en todos los lugares donde tienen presencia, están abiertos a todos.
Los criminales violentos ni siquiera son la mayoría, pero ¿cómo se podría trabajar en la rehabilitación de los niños soldados, tan comunes en el África y que a temprana edad se han visto involucrados en actos de guerra que seguramente los condujeron a realizar actos abominables?, preguntó.
Muchas personas encarceladas en todo el mundo son, a su vez, víctimas de la injusticia, la pobreza, la marginación y el abandono, expuso el sacerdote.
Por ello principalmente es que trabaja la Orden de la Merced, añadió, para tratar de evitar que caigan en la cárcel, asistirlos si están cautivos y acogerlos una vez que salen de prisión
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