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Por
Leticia Espinoza
Publicado el sábado, 10 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Pertenece a los llamados artesanos ecologistas. Sus manos trabajan lo mismo el periódico que el aluminio, y con su imaginación logra armar desde carritos hasta ruedas de la fortuna y toda suerte de figuras, que hoy se convirtieron en un pasatiempo que surgió por necesidad hace más de cuatro décadas.
Don Óscar de la Rosa Rueda a sus 61 años ha encontrado una forma de vender la creatividad ayudando al planeta, al encontrar una actividad que le permite pasar el tiempo y también obtener un ingreso más, cuando la pensión le resulta insuficiente.
“Soy profesor de educación primaria, y esto sucedió por necesidad del trabajo.
Yo trabajé en comunidades indígenas de Jalisco y de Coahuila, en donde se carece de muchas cosas, y hasta aquí en la misma ciudad los niños no llevan materiales comprados”, explica.
Por ello, empezó a trabajar con piedras, palos, hueso, carrizo, hojas y con lo que había en el medio y se dio cuenta de que el periódico era un material muy fácil de trabajar lo que es la cartonería.
“Empecé a reciclar sin querer, empecé por necesidad para poder trabajar con los niños, trabajé la cartonería y cuando comencé a trabajar el periódico me doy cuenta de qué importante es reciclar y en aquel tiempo ya se hablaba del deterioro del medio ambiente, pero no tanto como ahora”, señala el profesor Óscar.
Luego trabajó con los envases de plástico y actualmente con el aluminio. “Últimamente me he dedicado a realizar trabajos con las latas de aluminio, y reciclo plástico, aluminio y cartón”, dice el profesor ya jubilado.
Es así como en una rueda de la fortuna, el profesor Óscar puede invertirle 30 pesos en aluminio y silicón, pero realmente la paciencia es lo que cuenta, porque tardará cerca de 25 horas. “Es más el tiempo en que lo realizo, por eso una figura de este tamaño la doy en 350 pesos, este artículo tarda en venderse, es más fácil vender los pequeños”, comenta.
Sus principales herramientas son unas tijeras con las que lleva ya casi 20 años. “Me las regaló un compañero profesor porque veía que me gustaba mucho trabajar este tipo de materiales, y con el tiempo sólo una vez les he sacado filo, porque el aluminio en vez de quitarlo les da más”, menciona el profesor.
Utiliza herramientas rudimentarias que cualquier persona puede tener en su casa para realizar detalladas figuras de aluminio, las cuales comercializa en los tianguis de Arteaga o en su propio taller en la colonia Agua Azul.
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