Los hubiera no existen. De nada sirve lamentarnos o arrepentirnos. Lo hecho, hecho está y seguramente muchos habrán de pagar, en lo económico, una alta factura por los excesos de fin de año en un contexto tan hostil como el que se dibuja este 2022; así como todos habremos de pagar, en mayor o menor medida, la factura de las omisiones en términos de salud pública.
¿Qué nos queda como sociedad?, pues reiniciarnos, empezar el año con la conciencia clara de que seguimos en pandemia, y que por añadidura transitaremos por un primer trimestre muy difícil en materia económica… y si lo entendemos, pues actuar en consecuencia.
Empieza el año, y efectivamente lo hecho, hecho está, pero encaramos una nueva oportunidad de hacer las cosas bien, por nosotros mismos, por nuestras familias y la sociedad en su conjunto.
Hay que disciplinarnos en el tema de la economía doméstica, ser precavidos, ahorrar y prepararnos, en la medida de nuestras posibilidades, para sortear la llamada súper inflación, y en materia sanitaria, esperar, lo mejor armados posibles, la llegada de la variante Ómicron a Saltillo (que ya está en Coahuila con esos cuatro casos confirmados en Torreón), y que si bien menos letal que la Delta, sí con mayor capacidad de propagación.
Y esta es nuestra realidad y debemos reiniciarnos para, finalmente, entenderlo y ojalá, entre todos, podamos construir un mejor, mucho mejor año.
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