Tal vez usted ya no recuerde a ese folclórico personaje, Hilario Ramírez, conocido como “Layín”, que alcanzó fama nacional con una frase, y cito: “Me han criticado mucho que a mí me gusta mucho el dinero, ¿a quién no le gusta? ¿Qué le robé a la Presidencia? Sí le robé poquito, nomás una rasuradita, porque está bien pobre”.
Bueno, esta forma de justificar algún exceso, desvío y corruptela cuando era alcalde de San Blas, Nayarit, despertó, por igual, burlas y descalificaciones. La máxima que ignoró en esa frase es que no se puede ser medio corrupto o medio ladrón, se es o no, ya que la acción no tiene que ver con el monto, y es corrupto el que se roba del erario 50 mil pesos o 10 millones.
Ahora vale la pena recordar la postura de Andrés Manuel López Obrador cuando estalló el escándalo de los Panamá Papers, en 2016. Entonces dijo que era un escándalo internacional que un grupo de mexicanos tuviera dinero en paraísos fiscales y que, cito: “es sin duda lavado de dinero”.
El mundo dio muchas vueltas para quedar exactamente igual. A propósito del nuevo escándalo, el Pandora Papers, en el que están involucrados 3 mil mexicanos en esto de trasladar verdaderas fortunas a paraísos fiscales, como una forma de ocultar recursos y, evidentemente, evadir al fisco en transacciones que desde la óptica de AMLO implican lavado de dinero, pues el detalle es que hay al menos cuatro personajes de la cúpula de la 4T.
¡Ah, entonces la cosa cambia!, y no importa que el secretario de Comunicaciones, el exconsejero jurídico, la pareja del director de la CFE y el senador Guadiana estén involucrados, no, ahora lo que importa es que “Salinas robó más”.
Pues sí, como antes se robaba más, pues qué importa que ahora se robe poquito. Pues bienvenidos todos al mundo de “Layín”, en el que se “perdona” que se robe, o en este caso, se evada al fisco y se lave dinero, siempre y cuando sea poquito, total, “más se robó Salinas”. En fin, a este circo nos tocó asistir.
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