Saltillo
Por
Néstor González
Publicado el lunes, 26 de julio del 2021 a las 04:00
Saltillo.- A María Esperanza Moreno le han dicho hasta el cansancio que su esposo, Francisco Macareno, ya no va a volver. Que seguramente está muerto, sepultado en el lecho del río La Silla en Monterrey, a donde lo arrastró el agua hace ya un año, durante las lluvias torrenciales por el huracán “Hanna”.
Y está consciente de ello, pero de vez en cuando alguien le regresa la esperanza. Que vieron a un señor aquí, que vieron a otro allá. Que se parece a Macareno, que “es” Macareno.
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Nos decían que pasaba; traileros que estaban ahí parados nos decían que pasaba como a las 6 de la mañana, y eran datos que de repente te dan una esperanza porque decían que estaba juntando latas, él era así, de que se veía una lata tirada y veníamos en la troca, nos parábamos y la juntaba”.

Incansable búsqueda
Lo buscaron casa por casa, local por local, en la avenida Díaz Ordaz de Monterrey, donde han recibido reportes de haber visto a una persona muy parecida a Macareno.
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Sí encontramos cosas que nosotros decíamos ‘pues sí es’, porque él lo que sea de cada quien no era sucio… la cobija que nos dijeron que le habían regalado estaba en una bolsa negra, y yo me acerqué y la olí, y no olía mal. “Entre Juárez y Cadereyta una persona nos dijo que lo habían visto salirse del agua y que nada más traía el pantalón, sin zapatos ni camisa, que nada más traía el puro pantalón, pero que se había salido todo destanteado”.
La familia abandonó el lugar en el que vieron por última vez su ropa, a un costado de un centro comercial en el parque La Silla. Ahí permanecieron varios meses, desde el 27 de julio del año pasado, un día después de que el agua lo arrastró, hasta que fueron asaltados.
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Era en el día, eran como las 11 de la mañana. Eran dos muchachos, se veía que traían como una navaja y pues nada más le di lo que traía en ese rato, había ido un señor y me había dado 200 pesos… y pues se los di”.
Moreno Esposa de Macareno.
Emocionalmente afectada
De vez en cuando, doña Esperanza tiene que ir al Servicio Médico Forense, cuando llegan cuerpos sin identificar, lo cual ha sido una tarea sumamente difícil y tortuosa para ella. Emocionalmente está muy afectada.
El tractor que compró Macareno apenas dos semanas antes de que desapareciera, ahí está. No se usa, pero Esperanza no lo quiere vender, porque dice que qué va a decirle a su esposo si aparece.
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Ahora con esto le cambia a uno las cosas, te da un vuelco, ya no haces planes a futuro. Él siempre tenía las trocas descompuestas alrededor, y yo le decía ‘Macareno vamos a vender esto, mira, simplemente para ir a comer allá a Parras’, y él decía ‘no, eso lo quiero para mi vejez, es un ahorro que tengo’… y mira, por eso le cambia a uno la manera de ver la vida a futuro”.
Cambios drásticos
De regreso en su casa, en el ejido Guadalupe Alamitos del municipio de General Cepeda, doña Esperanza se sienta en una silla para descansar. Le acaban de retirar el yeso del brazo derecho, que se fracturó al tropezar y caer hace algunas semanas.
Ello la obligó a dejar la actividad que muchos años ejerció su esposo: la venta de quesos.
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Seguí con el negocio, nada más que hace un mes nos pasó esto, y ya no…”.
La vida de la familia cambió drásticamente en todos los sentidos.
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Ya nos habíamos adaptado a estar aquí, y ahora tengo que estar allá en Monterrey por cualquier cosa que se ofrezca”.
Los hijos regresaron a trabajar, la menor estudia en el Tecnológico de Saltillo, por ahora, a distancia desde Monterrey.
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