Saltillo

Publicado el domingo, 31 de mayo del 2026 a las 03:30
Saltillo, Coah.– El próximo 28 de septiembre, la Asociación Mexicana de Enfermedades Visuales y Estudios de la Retina (Amever) cumplirá 22 años de abrir las puertas a personas ciegas o con discapacidad visual, para ayudarles a dignificar su calidad de vida, informó Luz María Ramos Gil, coordinadora de Amever en Saltillo.
“Nuestro objetivo es rehabilitar y capacitar a las personas con discapacidad visual, que la persona llegue a ser independiente y autónoma en sus actividades por medio de diferentes cursos y talleres que proporcionamos”.

Desarrollan sus sentidos
En sus instalaciones, ubicadas en la calle de Nicolás Bravo 507, Zona Centro, se ofrecen diversas actividades que ayudan a las personas a movilizarse dentro de la casa y en la calle, con la mayor autonomía posible, además de adquirir conocimientos y habilidades.
“Las clases que se dan de rehabilitación son lo que es la orientación y movilidad, para que la persona aprenda a utilizar un bastón blanco y pueda movilizarse tanto en interiores como en exteriores. Tenemos la clase de Braille, el sistema de lecto-escritura en Braille, donde la persona aprende a escribir y a leer, que es el sistema que utilizan las personas por medio del tacto”.

Aprenden a desarrollar los sentidos para desplazarse y aprenden a usar el bastón blanco, que sirve como “rastreador” para ubicar objetos al frente; no deben caminar pegadas a la pared o las cunetas, por ejemplo, entre otras indicaciones para reducir riesgos.
“Tenemos la clase de actividades de la vida diaria, donde la persona retoma o aprende a hacer sus actividades cotidianas, las más básicas, desde el aseo personal, hasta lo que es la cocina, poder cocinar algo para poder comer y poder desenvolverse adecuadamente en una mesa sin estar tumbando objetos, todo lo que es manejo del dinero, manejo del teléfono”.

Movilidad y fortalecimiento
En la clase de activación física, un instructor les enseña a realizar ejercicios para que el cuerpo tenga movilidad, flexibilidad y capacidad de reacción inmediata para reducir el riesgo de caídas. Con el ejercicio fortalecen las extremidades para que su desplazamiento sea seguro.
Estas son las cuatro clases principales y que son obligatorias para favorecer la rehabilitación, pero también imparten cursos adicionales de capacitación que varían según las necesidades de la persona.
“Las de capacitación es dependiendo el gusto y el interés de cada quién, como es aprender a usar una computadora, aprender a usar el celular con lectores de pantalla, el inglés, un taller de manualidades”.
Se tienen clases de defensa personal, de guitarra y coro, desarrollo humano, elaboración de trapeadores y el taller de masoterapia, donde aprenden a dar masajes y así obtener ingresos.

“Dentro de los masajes hay diferentes tipos, desde relajación, el terapéutico o el deportivo. Se les enseña a dar diferentes tipos de masaje; tenemos aquí instalaciones con camillas, para que los alumnos aprendan a dar los diferentes tipos de masaje y que sea una forma de autoemplearse también”.
Aclaró que algunas personas, por su condición de ceguera, tienen mayor sensibilidad en sus manos para dar masajes, pero en sí misma la discapacidad visual no es garantía de mayor sensibilidad. Por ejemplo, hay quienes perdieron la vista a causa de la diabetes y sus dedos no son muy sensibles.
Una instructora da clases de Chi Kung, algo parecido a los movimientos del Tai Chi, que son lentos, pero seguros y eficientes para mejorar la flexibilidad y el movimiento corporal.
“La maestra dice que es como acupuntura en movimiento; en lugar de ponerle agujas, es por puros movimientos y que nos sirven a ciertos órganos de nuestro cuerpo, ayuda en el por medio de la energía a que los órganos de nuestro cuerpo funcionen mejor, entonces son ejercicios lentos para ayudar ayudar a nuestro organismo”.
Obstáculos y dificultades

El principal es la accesibilidad en la vía pública.
Esto, debido a las malas condiciones de banquetas, rejillas o registros abiertos, falta de líneas podo-táctiles, escalones que invaden las banquetas, los cables de soporte de postes, cables colgando, entre otros factores.
En los mismos alrededores de Amever, en la Zona Centro, en las banquetas, hay hidrantes, hundimientos, maleza, postes, banquetas reducidas y obstaculizadas por anuncios y puestos de ropa que, por ley, no deben ocupar esos espacios y las mismas líneas podo-táctiles para guiarse con el bastón están dañadas o desaparecen por tramos o en toda la cuadra.
Apenas el jueves por la mañana, una mujer que acude a Amever sufrió un accidente porque un registro de Agsal carece de tapa, uno de sus pies cayó en el pozo y se lastimó, afortunadamente sin gravedad. El registro se ubica a unos 20 metros en la banqueta, antes de llegar a Amever.
Proponen que las líneas podo-táctiles deberían ampliarse a más calles de la zona centro para facilitar su desplazamiento, pues sólo se ubican en algunos tramos de Allende, Victoria y Aldama, entre otras.
Víctimas de robo

Hace algunos años, en la calle de Allende, en sus esquinas con Lerdo, Pérez Treviño y Victoria fueron colocadas unas estructuras de hierro.
De poco más de un metro de altura, en la parte superior tenían unas placas de fierro con escritura en Braille para informar sobre las vialidades en que se encontraban las personas; estas placas fueron robadas y ahora no hay ninguna.
“Como eran metálicas se las robaron, entonces ya nada más está el puro pedestal donde estaba instalada la placa. Nos ayuda para saber en qué calle estamos, es la nomenclatura. En ocasiones creo que ni las personas visuales a veces se saben los nombres de las calles, pero ellos pueden voltear a una esquina y ver el nombre de la calle; para nosotros es útil identificar en qué calle estamos”, finalizó.

Van 22 años de apoyo
Amever inició en 2004 y desde entonces ha ayudado a más de 300 personas y el próximo 28 de septiembre cumplirán 22 años de servicio. Actualmente, el registro es de 189 personas que requieren los servicios.
La asociación recibe a jóvenes de 15 años en adelante y los registros indican que han ayudado a personas de hasta 80 años. Actualmente, la usuaria más joven tiene 26 años y la mayor 75 años. La cuota de inscripción es de 150 pesos y se paga la misma cantidad por mes.
“La mayoría de las personas que asisten con nosotros adquirieron la discapacidad visual y la adquirieron por enfermedades congénitas; hay muchas personas que por la diabetes quedaron ciegas, entonces eso es lo que más predomina, pero sí hay como el glaucoma, está también la retinosis pigmentaria, el desprendimiento de retina es otro.

En estos momentos, atienden 2 ó 3 personas ciegas debido a la retinopatía del prematuro, es decir, que nacieron antes de tiempo, las metieron a la incubadora y les dañó los ojos, indicó.
“La mayoría son personas adultas de entre 40, 50, hasta 60 años, que adquirieron la discapacidad visual por diabetes, que es lo que más predomina”.
Clases en Amever

Braille: lunes y miércoles de las 9:30 a las 10:30 horas. Orientación y movilidad: lunes de las 12:00 a las 13:00 horas en forma grupal o individual. Actividades de la vida diaria: miércoles y jueves, de las 10:30 a las 11:30 horas. Activación física: miércoles y jueves de las 9:30 a las 10:30 horas.
Algunas actividades
Manejo de celular: lunes, 9:30 horas (iPhone) y 13:00 horas (Android). Inteligencia Artificial: jueves, de 10:30 a 11:30. Se les enseña a utilizar la IA, utilizando diferentes aplicaciones como ChatGPT y programas para convertir textos en audiolibros, por ejemplo. Inglés: lunes, de las 12:00 a las 13:00 horas. Taller de masoterapia: jueves, de las 12:00 a las 13:00 horas.
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