Nacional

Publicado el sábado, 7 de febrero del 2026 a las 16:59
Ciudad de Juarez, Chih.– El panorama laboral en el corazón industrial de México ha dado un giro drástico. Atrás quedaron los días de 2023 en los que las plantas ofrecían bonos de contratación para atraer personal; hoy, la realidad en el Parque Industrial Fernández es una de pernoctas en casas de campaña y filas kilométricas de buscadores de empleo que inician su jornada desde las 4:00 horas, o incluso el día anterior.
Testimonios como el de Abigail Espinoza, quien tras meses de búsqueda se enfrenta a filas de hasta 300 personas antes del amanecer, reflejan la desesperación en la frontera. La situación no es distinta para perfiles con experiencia como Martha Yesenia Alanís, quien tras casi cuatro años de antigüedad como operadora, se encuentra lidiando con un mercado que ha cerrado sus puertas tras el cierre de su anterior fábrica.
Desde junio de 2023, la industria manufacturera ha entrado en una fase de contracción profunda. El economista Alejandro Sandoval Murillo destaca que el nodo central de la economía juarense se ha debilitado, provocando un efecto dominó que ya asfixia al comercio local.
” “En 18 meses se han perdido más de 65,000 empleos. La gente ya no tiene dinero para consumir en las calles, lo que provoca la contracción de toda la operación comercial de la ciudad”, explica Sandoval.

La crisis no responde a una sola causa, sino a una transición de múltiples impactos que han restado competitividad a la frontera. La contracción de la economía estadounidense mantiene debilitada la demanda de manufactura. Las amenazas arancelarias de Donald Trump y la falta de claridad en las reglas comerciales han detenido las expansiones de las plantas. El aumento al salario mínimo, las cargas fiscales y la sobrerregulación nacional han encarecido la mano de obra en comparación con el interior del país o Centroamérica.
Según Thor Salayandía, del Bloque Empresarial Fronterizo, las empresas están invirtiendo en robótica para reducir su dependencia de trabajadores humanos.
La reciente bancarrota del gigante de autopartes First Brands Group en Estados Unidos —declarada bajo el Capítulo 11 por presunto fraude y una deuda de 50,000 millones de dólares— ha asestado el golpe final a la región.
En Ciudad Juárez, el cierre de cinco plantas vinculadas a este corporativo dejó a cerca de mil personas en la calle. La abogada laboralista Susana Prieto, quien representa a 800 de estos empleados, denuncia además una “lista negra”: los trabajadores son discriminados por otras empresas al intentar postularse mientras mantienen sus demandas legales para obtener indemnizaciones.
Ante la escasez, las áreas de Recursos Humanos han endurecido sus filtros:
– Restricciones: No se recontrata a ex empleados y se exige un año de antigüedad mínima en el último puesto.
– Corrupción: Se ha detectado la venta de recomendaciones y la presentación de fichas de entrevista falsas.
– Condiciones: Los aspirantes deben demostrar que un empleado actual de la planta los recomienda, un requisito que ha fomentado un mercado negro de “favores” económicos dentro de las filas.
La frontera, que alguna vez fue el símbolo del pleno empleo en México, hoy enfrenta un invierno laboral marcado por la incertidumbre y la resistencia de una clase trabajadora que se niega a rendirse ante la automatización y el abandono institucional.

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