Espectáculos
Por
@Frank Estrada
Publicado el jueves, 8 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- La elegancia del auditorio de la Normal no parecía en absoluto el escenario para una pelea clandestina. De hecho, en el ring no había pelea aún. Pero abajo, en las mesas, decenas de actores se emocionaban como si hubieran apostado la vida en ese combate. La magia del cine ya se hacía presente.
Y no fue necesario que se gritara “luces, cámara y acción” para que todo iniciara: los actores ya estaban en forma, bien caracterizados y profundizando más en su papel con el correr de las horas. Para visitantes, prensa y funcionarios, aquella era protocolo. Para los actores era el primer día de trabajo.
INSTANTÁNEAS PREVIAS
Aún así, no era nerviosismo lo que se sentía en el aire en el set de “Maten a Leo Méndez”. Era algo entre la fiesta, y bien sabemos que la fiesta incluye algunos momentos previos que ponen tensión al anfitrión, en este caso Luis Monterrubio, el director.
Se le veía corriendo de un lado a otro. Concediendo una entrevista, para luego salir disparado buscando algo, alguien. Los técnicos también parecían ajenos a la dinámica de entrevistas y el revuelo que se instaló en el set. Ellos estaban en lo suyo, perfeccionando cada recurso.
Jorge A. Jiménez no sólo estaba concentrándose en su papel: ayudaba con las luces, recomendaba posiciones, preparaba mesas, daba indicaciones a la multitud de extras. Él, en suma, era la pelea invisible que todos veían arriba. Otro muy servicial era Manuel Paulín, ayudando en la producción y atendiendo a los presentes con Horacio Castelo saludaba a los amigos, como al Vipper, quien anduvo derrochando popularidad en el set. Hasta Carmen Salinas se levantó a saludarlo. Volviendo a Horacio, hubo quienes lo vieron fuera del foro tomando fotos del edificio de la Normal y de la Alameda.
Paulina Plascencia lució muy callada, pero sonriente; muy atenta a las primeras tomas que se realizaron, ensayando algún paso de baile de vez en cuando. Nunca quieta.
Pasadas las 19:30 horas apareció el secretario de Turismo, y tras unos minutos con las entrevistas y fotos para el recuerdo, se llevó a cabo el claquetazo inicial, pero sin claqueta. Claro, se dijo que el director no usa tal instrumento. Por ahí se rumoraba que en Turismo tienen uno de utilería, hecho exclusivamente para la foto inicial. Pero a nadie se le ocurrió traerlo.
‘…ACCIÓN’
Salinas e Espinoza se llevaron sin duda todas las atenciones. Incluso, apenas entraron, fueron recibidas con aplausos. La prensa se ocupó de ellas de inmediato. Y ambas correspondieron a este afecto con su mejor disposición.
Ambas, respaldadas por su experiencia, se permitieron ofrecer varias recomendaciones al director y dictaban algunas reglas a los extras, sobre todo después de que el tono de un celular rompiera el silencio previo a una toma de prueba. Cuando no daban sugerencias, charlaban entre sí y en sus tonos se reflejaba una particular energía e interés. ¿Qué andarían Pero se detuvieron cuando sonó “cámara lista”. Un silencio profundo se ancló en el set. “Acción”, fue el siguiente grito. Y la magia comenzó.
cordialidad.
chismeando?
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