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Coahuila

Actuemos todos con responsabilidad

Por Cholyn Garza

Hace 5 años

Ignoro si es por el temor al contagio o por el deseo de salir a divertirse lo que ha hecho posible que miles de jóvenes estén acudiendo a los centros de vacunación para recibir su respectiva dosis. 

Ante el desaire de infinidad de personas a la vacuna contra el Covid-19, hemos observado que las medidas se han ido endureciendo por parte de los gobiernos hacia sus ciudadanos para evitar, hasta donde sea posible, la propagación del virus.

Expresiones diversas hemos escuchado y no pocas sin fundamento que quedan en rumores esparcidos y que sí contagian; más que el propio virus.  Frases desde “no sabemos qué nos están poniendo” “para qué va a servir” o peor la que hace que se crea en un “chip” que se introduce en la piel y hay casos donde se asegura sentir la atracción de su mano como si tuviera un imán.

Esos son algunos comentarios que se escuchan, que quizás sin pretenderlo siembran dudas en algunas personas.

Lo que sí es real y no se puede negar es que el virus existe y se ha ido extendiendo desde su aparición, causando estragos en la humanidad.  La ola de contagios nos muestra la fuerza del virus.  Las muertes por Covid nos ofrecen el panorama real al que nos enfrentamos.

Ante la amenaza que ha representado el virus desde su aparición, los científicos en los laboratorios se dieron a la tarea de encontrar la vacuna que permitiera hacerle frente a la enfermedad.

Millones de personas han muerto en todo el mundo y ha sido una situación verdaderamente dramática la que todos hemos vivido a causa del Covid-19.  Eso no es invención.

Nadie puede negar los contagios existentes.  La pérdida de empleos, el cierre de empresas; la economía bastante crítica y luchando las familias por sobrevivir. No se puede ocultar, menos, aún ignorar la realidad. 

No ha sido fácil para nadie, en cualquier parte del mundo sobrellevar el confinamiento en los hogares.  Todos hemos lamentado el alejamiento de nuestras actividades.  Los niños, los jóvenes y los adultos; nadie ha escapado al aislamiento de alguna manera.  Aislamiento impuesto por autoridades tratando de evitar que la población continuara contagiándose.

Considero una medida acertada, muy dura y difícil porque los seres humanos somos sociables por naturaleza y el aislamiento no es bueno para nadie.

Surgen otros problemas de salud que van apareciendo poco a poco.  Uno de ellos, la depresión que ya no es solo en adultos, sino también está en los jóvenes y en nuestros niños.

Por ello, actuar con responsabilidad es importante y necesario.  No corresponde solo a los adultos sino a todas las personas sin importar edad o condición social o económica.

Se entiende que ya estamos cansados, fastidiados y que ya deseamos salir, realizar nuestras actividades como lo hacíamos antes de la pandemia.  Pero nada justifica el que sabiendo a lo que nos exponemos asistiendo a festejos, reuniones con grupos numerosos, lo hagamos como si ya hubiesen terminado los riesgos.

Esos, los riesgos, aún existen y estarán aún entre nosotros por tiempo indefinido.

Por lo tanto, es muy importante continuar con precauciones, con cuidados, porque según lo que indican los expertos, la tercera ola que se está presentando consecuencia de la variante Delta, es aún más peligrosa.

Duele lo que está pasando en el mundo, es muy triste y lamentable lo que nos está ocurriendo como humanidad.  Peor no saber las verdaderas causas que motivaron la propagación del Virus.

Vacunarse es una opción que tenemos a nuestro alcance y hay que aceptarla para ejercer nuestro derecho a la salud.  Se aplaude la decisión de miles de jóvenes que están acudiendo a los módulos de vacunación, con el propósito de recibir el medicamento.

Unos, convencidos al ver la ola de contagios y otros por el interés de poder acceder a los antros a divertirse.  Lo importante es que todos actuemos con responsabilidad y nos cuidemos para no enfermarnos, para no sufrir una recaída, pero ante todo conscientes de que los hospitales se han ido saturando y puede llegar el momento en que sean insuficientes camas disponibles así como la disposición de medicamentos, de sueros, oxígeno y todo lo necesario para la atención de los pacientes.

Además, no olvidemos a quienes están en los centros hospitalarios, atendiendo enfermos y corriendo el riesgo de sufrir contagios.  La vida es hermosa, sí, pero hay que vivirla con responsabilidad y más en estos momentos de verdadera tragedia.

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