Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Tele Zócalo Nocturno / 1 de enero de 2026 ¡Randy Arozarena de vuelta! Será parte del Clásico Mundial con México Sheinbaum cierra el programa de “autos chocolate” tras más de dos millones de vehículos regularizados ¡Épale! Antonela Roccuzzo presume a Messi en “paños menores” y enciende las redes ¿Nuevo romance? Tom Brady y Alix Earle desatan rumores tras ser captados juntos

Zócalo

|

Nacional

|

Información

< Nacional

Nacional

Adiós a Irma Esther Treviño, ángel de júbilo en la tierra

  Por Ernesto Acosta

Publicado el viernes, 14 de enero del 2011 a las 16:00


El fallecimiento de la señora Irma Esther Treviño de Garza, madre del Obispo de Piedras Negras

San Pedro Garza García, Nuevo León.- El fallecimiento de la señora Irma Esther Treviño de Garza, madre del Obispo de Piedras Negras, Alonso Garza Treviño, más que una partida lamentable y dolorosa, se convirtió en una celebración de júbilo por su encuentro con Dios.

Sus familiares y amigos la recordarán como una dama devota y una bienhechora de la Iglesia católica, pues con sus obras contribuyó a la formación de los seminarios de Juárez y Garza García, en Nuevo León; además, directamente ayudó a que más de 100 jóvenes lograran su anhelo de convertirse en sacerdotes.

Ayer, la parroquia de Nuestra Señora de Fátima apenas fue suficiente para recibir a más de 500 personas, que acudieron a despedir los restos de quien tanto bien hizo a favor de la religión a cambio de nada, más que la satisfacción de saber que hizo lo correcto.

La bienhechora nació el 14 de abril de 1927, siendo sus padres Alonso Treviño y Paulita Campos Garza, quienes procrearon además a Hilda, fallecida cinco años atrás; Alonso, Imelda, Elvia Margarita, Blanca Alicia y María del Rosario.

Se casó con Cipriano Garza Elizondo y sus hijos fueron Cipriano, Alonso, Jorge Emilio, Margarita María, Javier, María Irma, María del Carmen, José de Jesús y María del Roble.

Proveniente de una familia devota que sufrió por la persecución religiosa durante la guerra Cristera –a finales de la década de 1920– que les impedía la celebración de los ritos católicos, formó a sus hijos en la fe en Dios y esa fe se manifestó una vez más en su despedida.

No hubo llantos desgarradores por la muerte del ser amado, no hubo reclamos por su partida. Un dulce dolor y una tristeza suave se percibía en los semblantes, en la mirada y en las palabras de quienes la conocieron y amaron: la amargura de la separación fue cambiada por oraciones, por la resignación y la esperanza del reencuentro eterno, por mensajes de aliento, por abrazos reconfortantes, incluso por sonrisas.

CELEBRAN SU PARTIDA CON DIOS

En la misa de cuerpo presente celebrada con el Cardenal de la Arquidiócesis de Monterrey, Francisco Robles, el Obispo de Piedras Negras, Alonso Garza Treviño, señaló que en los momentos de separación terrenal se debe reflexionar hasta qué punto es frágil y breve la vida del ser humano.

“Pero en este momento triste nuestra fe debe confortarse, ya que nos asegura que Cristo vive eternamente y que su amor por nosotros es más fuerte que la misma muerte. Así pues, que nuestra esperanza no vacile, nuestros difuntos viven de acuerdo con la promesa de nuestro Salvador.

“Familiares y amigos que están con nosotros celebrando la partida de mi madre al cielo, de corazón muchas gracias”, dijo, al señalar que el mandato bíblico de crecer y multiplicarse lo aplicó su madre en vida, al dar vida a nueve hijos y al promover la fe en Dios con inteligencia y voluntad.

Añadió que durante toda su vida, ya casada, se esforzó por el crecimiento espiritual de sus hijos y por mantener la armonía y la unidad familiar en las buenas y en las malas, dentro de la gracia de Dios.

“¡Qué crecimiento el de mi madre junto al de papá! ¡Qué crecimiento el de nosotros por el ejemplo y la palabra de ellos, y qué decir del crecimiento que mamá luchó por que existiera en diferentes campos de la Iglesia!”.

En su mensaje, agradeció a su madre la vida espiritual que inspiró en sus hijos, en su familia y amigos a los que procuró el bien a través del amor.

ENTREGADA A LA FAMILIA Y A DIOS

“Era una persona muy buena que siempre trató de que hubiera unión en toda la familia… todos sus hijos son muy buenos, pero su hijo, el Obispo, para ella era lo máximo, siempre se sintió muy orgullosa de los logros que ha tenido tanto como sacerdote y como Obispo, ver que la gente lo quiere allá en su Diócesis”, recordó su hermana Elvia Margarita Treviño de Tapia.

Su gran orgullo fue ver a todos sus hijos realizados en sus propósitos y contentos, unidos. “Al ver a sus hijos felices, ella era feliz…”.

La señora Irma Esther vivió su fe a plenitud en un largo camino que inició hace más de 50 años, cuando se incorporó a la Comisión Diocesana Proseminario de Monterrey, desde que su pequeño hijo “Loncho”, con apenas 12 años, manifestó su decisión de ser sacerdote.

La asociación se dedica a trabajar por el seminario y por los sacerdotes a través de la oración y de la consecución de recursos para ayudar en la preparación de seminaristas.

Además, devota de la Virgen de Guadalupe, la Virgen de la Luz y la Virgen del Roble, formó parte de círculos de oración en los que sobresalió por su dedicación y su fe inquebrantable, lo que le ayudó a soportar los golpes de la vida con valor, temple y resignación.

La recordarán porque siempre luchó para abrirles el camino a los jóvenes que deseaban dedicarse al sacerdocio, como su hijo “Loncho”.

“Hay una oración que dice ‘Señor, danos sacerdotes; Señor danos muchos sacerdotes; Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes’, y ella, siempre que la rezábamos, decía: ‘Y cuida a los que hay’”, expresó Elvia Margarita.

“Ella tenía un grupo de oración con sus amigas y comadres, se reunían cada ocho días en diferentes casas, se juntaban fácil desde hace unos 30 años… era muy religiosa, procuraba ir a misa a diario, comulgar y fue muy buena hermana”.

Las oraciones de su madre sin duda que influyeron en su formación cristiana; además, como presidenta del grupo Unión Femenina Católica Mexicana, siempre estuvo trabajando cerca de la Iglesia y sus hijos tomaron su ejemplo para acercarse a Dios, especialmente Alonso e Irma Esther.

“Entonces desde mi mamá ya traemos ese ejemplo”, refirió, al indicar que durante la guerra de los cristeros contra el Gobierno, los ritos religiosos como los bautizos, se celebraban a escondidas y eso lo vivieron sus abuelos.

Refirió que la fe y la oración la sostuvieron en los momentos más difíciles de la vida y, por más tristezas que la agobiaran su espíritu nunca se doblegó, al contrario, se hizo más fuerte al buscar la Palabra de Dios.

“Cuando uno tiene problemas se hace fuerte en la fe, en la religión y ella inculcó en sus hijos la fe, los valores cristianos”.

A la señora Irma Esther la caracterizaron varias virtudes que le ganaron el respeto y la admiración de los neoleoneses, sobre todo por su espíritu de entrega a la religión católica, perteneciendo además a la Asociación de Esposas Cristianas, al Círculo de la Cruz y a los talleres de oración.

“Ella participaba en muchos grupos, como en Acción Católica, estuvo en grupos de oración y lo que más ayudaba era básicamente a los grupos de apoyo a seminaristas y sacerdotes con gestoría de recursos, de alimentos y de medicinas”, subrayó su hijo Cipriano Garza Treviño.

Orgulloso de la labor realizada por su madre, explicó que por más de cinco décadas se involucró de lleno en actividades religiosas, por lo que fue una persona muy apreciada.

“Apoyó a los diferentes seminarios, primero al de Monterrey, luego al de Juárez y Garza García. Más de 50 años los dedicó a juntar recursos y grupos de apoyo para los seminaristas”.

Esto explica por qué sus más grandes satisfacciones era observar las ordenaciones sacerdotales, porque lamentablemente no todos los que entran a un seminario terminan por ordenarse como padres.

“El gusto de ella era ver, que con su esfuerzo y sacrificio, con acciones para conseguir recursos, hubo más de 100 ordenaciones de sacerdotes en los que ella participó, consiguiéndoles becas, ropa, recursos para que fueran a sus comunidades de base”.

Pero su labor fue más allá pues, una vez ordenados sacerdotes, también les ayudaba en el inicio de su apostolado.

“Su vida la dedicó a su familia primero, somos nueve hijos, y después a la Iglesia. Junto con mi abuela Paulita, organizaba viajes de adultos para conseguir recursos de apoyo al seminario”.

EJEMPLO DE AMOR Y FE

Irma Morán de Meyer, coordinadora del Departamento de Ingresos del Seminario de Monterrey, señaló que doña Irma fue una dama ejemplar por su entrega a su familia y a la religión.

“Fue una señora muy atenta, muy entregada a nuestro Señor, a la labor de los sacerdotes y la comunión con ellos y muy respetuosa con toda la comunidad.

“Es el ejemplo de personas que están entregadas y que a nosotros como católicos y personas laicas nos dan a seguir, para que no desfallezcamos en esta labor que estamos
haciendo”.

MADRE Y CATÓLICA EJEMPLAR

Francisco Juaristi Santos | San Pedro Garza García, NL.- Entre flores, sus cantos religiosos preferidos entonados en una misa celebrada por su propio hijo, el Obispo de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza Treviño; ante su esposo Cipriano y sus hijos Cipriano, Jorge, Emilio, Margarita, Javier, Irma, José de Jesús y María del Roble, fue despedida ayer doña Irma Esther Treviño de Garza, quien falleció el miércoles a los 83 años de edad.

El cardenal Francisco Robles, los presbíteros de las Diócesis de Monterrey y Piedras Negras en pleno, connotados empresarios, políticos y académicos y amigos de la familia Garza Treviño, se reunieron para decir adiós a una gran
mujer.

Aunque mostró su característica serenidad y envidiable paz la mayor parte de la ceremonia, durante su homilía, al Obispo de Piedras Negras se le quebró la voz en cuando menos dos ocasiones, ante el profundo dolor humano que lo embarga por la pérdida de su señora madre.

Con ejemplar humildad, nuestro Obispo dejó de lado la solemnidad de jerarca católico por unos instantes y permitió que Alonso Gerardo, el hijo primogénito, abriera su corazón ante los restos de su madre, su inconsolable padre, sus hermanos y los cientos de fieles allí presentes.

Compartió entonces los amores y las preocupaciones de su madre, entrelazados siempre a lo largo de su fructífera existencia.

Al confesar entre lágrimas que él fue el hijo consentido de su madre, Garza Treviño reveló que el gran amor de su mamá fue su familia.

“A todos nos quería y siempre se preocupaba por nosotros. Era típico que dijera ‘pobrecito Loncho’, aunque no existiera razón alguna para decirlo”,
relató.

“Y así, hijo por hijo, siempre repetía que pobrecitos sus hijos, menos del hijo que perdió, porque decía que mi hermano ya estaba en el cielo, aunque siempre me decía que nunca había superado su pérdida y sé que cargó con ese sufrimiento hasta el final”.

Como ejemplar mujer de acción católica que la hizo abrazar los apostolados más nobles de la Iglesia, destacó el trabajo de su madre a favor de las vocaciones religiosas.

“La Iglesia fue el otro gran amor de mi madre. A mis hermanos y a mí nos inculcó la fe desde pequeños”, contó.

“Quería todos los templos de Monterrey y San Pedro, pero éste, en el que la despedimos hoy (Nuestra Señora de Fátima), era su preferido”, amplió.

Jovial, alegre y dinámica, Irma Esther era la sal del vecindario y de las reuniones entre comadres.

“Mi mamá era muy social, muy platicadora, muy alegre y la buscaban mucho sus amigas y sus comadres, de las que ya quedan muy poquitas”, confió.

Según el testimonio de Garza Treviño, la enfermedad que padeció hizo que al final su madre perdiera su memoria y con ella sus preocupaciones. La principal de ellas: morir en gracia de Dios.

“Mamá –dijo Garza Treviño viendo fijamente el féretro de su madre y entre sollozos–, sí tuviste un padre en tus últimos instantes de vida aquí en la tierra.

“Y es que –contó– mamá siempre me decía lo mismo: ‘hijo ¿qué pasa si no encuentro padre para morir en paz?’ y más cuando me fui de Obispo a Piedras, porque se le hacía que ya no tendría padre para irse en gracia.

“Mamá tenía grandes pecados como el que les voy a contar porque puedo hacerlo, ya que no me lo dijo en confesión: ¡escondía dulces! Sí, hasta ahora que murió en su cuarto le encontramos muchos dulces escondidos”.

Y es que no debía comerlos porque era diabética.

Después, Garza Treviño se dirigió a su padre sentado en la primera fila junto a sus hijos y nietos.

Con la voz quebrada, le agradeció la novia que escogiera y que convirtiera en esposa y madre ejemplar.

“Papá, gracias por mamá, gracias por la familia que formaron”.

Detalló que el próximo 12 de febrero cumplirían 65 años de matrimonio.

“Papá, se fue tu madona. Se fue mamá. Pero quiero que sepas que no estás solo, que tus hijos y nietos estamos contigo, cuentas con nosotros”.

Finalmente y flanqueado por los sacerdotes Armando Vargas y Juan Armando Renovato, el Obispo de Piedras Negras cerró su homilía leyendo el salmo que personalmente escogió para los funerales de su propia madre: “El Señor se ha portado estupendamente con nosotros y estamos alegres”.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 3 horas

Autoridades sanitarias detectan primer caso de gusano barrenador en el Estado de México

Hace 4 horas

En su 32 aniversario, el EZLN critica tres décadas de “malos gobiernos”

Hace 4 horas

Semar inicia repatriación de víctimas del accidente aéreo en Texas; llega aeronave naval a Galveston

Hace 4 horas

México y Estados Unidos alinean estrategia para ampliar el World Trade Bridge

Hace 4 horas

Cae casi 50% la repatriación de migrantes por Nuevo Laredo durante 2025

Hace 5 horas

Estrena Tren Maya convoy de lujo en fin de año

Hace 6 horas

Arrestan a ex Edil morenista en Veracruz por homicidio

Hace 6 horas

Desde la Basílica de Guadalupe, el Cardenal Aguiar Retes clama por la reconciliación y la paz en 2026

Hace 10 horas

Mundial 2026 podría convertirse en una pesadilla en seguridad para CDMX

Hace 10 horas

Concluye 2025 con 23 mil 246 víctimas de homicidio doloso en México, reportan autoridades

Hace 10 horas

Inicia México el 2026 con bajas temperaturas por Frente Frío número 25

Hace 11 horas

Sin víctimas mexicanas tras incendio en festejos de Año Nuevo en bar de Suiza; SRE envía condolencias