El caso de la joven madre, de 27 años, Mariana Izamar, le podría parecer anecdótico, casi trivial, pero apunta a cuestiones de fondo que vale la pena tener muy en cuenta.
Esta joven decide salir de fiesta con un muy buen amigo el viernes 22. El sábado no llegó a la casa de sus padres, que cuidan a su hijo. Tampoco lo hizo el domingo ni el lunes.
Sus padres, muy preocupados, deciden, el martes, al no tener ninguna noticia de su hija, interponer la denuncia correspondiente ante la Fiscalía, que activa el Protocolo Alba por persona desaparecida.
Pues resulta que la ubican, sana y salva, el miércoles, y sí, estaba con su amigo. Mariana podrá decir que para qué tanto lío, y al margen de lógicas familiares o espacios personales de responsabilidad, se le podría señalar a Mariana el porqué de tanto lío.
En estos momentos en nuestro país hay 24 mil 600 mujeres, de todas las edades, incluso centenares de niñas, que se encuentran en calidad de desaparecidas, según datos actualizados de la Comisión Nacional de Búsqueda de la Secretaría de Gobernación.
Miles de estas mujeres probablemente hayan decidido abandonar su hogar en forma voluntaria por cualquier razón, pero otras miles habrán sido víctimas de depredadores, incluso del crimen organizado, y la mayoría probablemente permanezca en este estatus, el de desaparecidas, por meses o años.
¿Por qué tanto lío? Pues porque en el país, en el estado, en el municipio, pasan cosas muy malas todos los días, y las mujeres son especialmente vulnerables por el contexto social tan hostil.
Por eso tanto lío, joven Mariana, y ojalá que cada vez tengamos menos casos como este, ya que significará que cada vez más mujeres entenderán que el entorno es de alto riesgo, y que hay cosas con las que simplemente no se puede jugar.
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