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Coahuila

Ajedrecista con “A” de mujer

Por Aida Sifuentes

Hace 2 meses

¿Por qué hay tan pocas mujeres ajedrecistas? Este fue el punto de partida cuando hace cuatro meses decidí volver al ajedrez competitivo y reabrir esta columna de opinión.

El ajedrez es un deporte mayormente dominado por hombres: según cifras dadas por la FIDE en 2023 sólo el 16% de los ajedrecistas federados se identifican como mujer. Pero por qué. Ese es el quid de la cuestión.

A estas alturas de la historia de la humanidad, habrá quienes piensan que la lucha feminista es un sinsentido. Incluso muchas otras mujeres suelen declarar con orgullo que no son feministas ni comulgan con las ideas del movimiento.

Es sencillo ahora porque las mujeres tenemos los mismos derechos y posibilidades que los hombres: el voto, una cuenta de banco a tu nombre o un trabajo corporativo en altas gerencias. Con la mesa servida gracias a los años de lucha y resistencia, las mujeres de hoy podemos tener la libertad de elegir el camino preferido.

Me parece interesante que hay muchas niñas y jóvenes que, ya sea obligadas por sus padres o por la urgencia de conseguir una beca deportiva, compiten en diversos torneos obteniendo resultados notables, pero tan pronto como alcanzan el libre albedrío abandonan los tableros y dejan de participar en torneos.

Desde los niveles más modestos entre quienes apenas se clasifican a los torneos escolares hasta la élite, vemos una y otra vez mujeres dejando el ajedrez competitivo y dedicándose a otros proyectos, como desarrollar su carrera profesional o ejercer la maternidad. Ni siquiera la existencia de títulos femeninos con normas menos duras que las que existen en los títulos absolutos ha sido suficiente incentivo para retener a las ajedrecistas.

Puede que sea también la hostilidad del deporte. No sólo por el desgaste emocional y psicológico que es someterse a partidas de largas horas y tratar de mantener la calma mientras la posición se desmorona e imploras por un milagro que ciegue al rival y te permita darle la vuelta al resultado. Debe ser también que al haber tan pocas mujeres la convivencia mayoritariamente con varones suele ser agotante.

Quisiera mantener mi postura y seguir creyendo que entre más mujeres frecuentemos los clubes de ajedrez y asistamos a torneos, iremos siendo cada vez más. Será cuestión de esperar y ver si el tiempo nos da la razón. Confiemos.

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