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Coahuila

México, Europa y el dilema de depender de Estados Unidos…

Por Jonathan Flores Pérez

Hace 5 dias

El 24 de marzo del año 2000, el periódico estadounidense Los Angeles Times anunciaba la firma del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (UE), en ese entonces presentado como un acuerdo ambicioso que determinaría la inserción internacional de la economía mexicana. Aquellas páginas mencionaban que el nuevo tratado —que entraría en vigor en noviembre de ese año— abriría oportunidades comerciales con Europa que permitirían reducir la dependencia económica mexicana de Estados Unidos.

Ese mismo día, la agencia internacional Inter Press Service (IPS), con sede en Roma, mostraba el acuerdo como la primera gran alianza estratégica entre un país latinoamericano y el bloque europeo —inicialmente conformado por 15 países—. El tratado contemplaba la eliminación inmediata de aranceles para el 47% de las exportaciones europeas hacia México, mientras que otro 5% sería liberalizado en 2003 y el 48% restante quedaría completamente desgravado de manera gradual hacia 2007. Por su parte, la UE eliminaría de inmediato los aranceles para el 82% de los productos industriales mexicanos y el 18% restante ingresaría al mercado europeo libre de aranceles en enero de 2003.

A veintiséis años de distancia, los datos muestran que aquella apuesta transformó la relación comercial entre México y la UE. De acuerdo con información del Banco de México, el comercio bilateral pasó de 19 mil millones de dólares en el año 2000 a más de 91 mil millones en 2025, un crecimiento de 377%, lo que ha convertido a la Unión Europea en el tercer socio comercial de México, el segundo mercado de exportación y segunda fuente de inversión.

El próximo 22 de mayo de 2026, en el marco de la Cumbre México-Unión Europea y la visita del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, se contempla la renovación de este Acuerdo, hoy denominado Tratado de Libre Comercio modernizado entre México y la Unión Europea (TLCUEM). Un suceso que sin duda es relevante en el umbral de la revisión del T-MEC, y ante la necesidad de seguir diversificando nuestro comercio internacional y consolidar nuestras relaciones comerciales fuera de Norteamérica.

En las últimas semanas hemos sido testigos de la incertidumbre que generan las reuniones previas a la revisión de T-MEC con los representantes de Comercio de los Estados Unidos de América, los empresarios mexicanos muestran preocupación por las afectaciones en la producción y ventas al mercado norteamericano, derivadas de los aranceles de la política comercial estadounidense. Por lo que la renovación del acuerdo comercial con la Unión Europea sigue representando una oportunidad estratégica para México, por el crecimiento del intercambio comercial alcanzado desde entonces, pero además porque amplía la certidumbre para las inversiones, impulsa la diversificación de mercados y facilita el acceso a una de las regiones económicas más competitivas del mundo.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), la modernización del TLCUEM podría incrementar hasta en 35% el comercio entre México y la Unión Europea. El organismo anticipa que este impulso sería particularmente favorable para las exportaciones mexicanas, las cuales podrían crecer entre 25% y 40%, mientras que las importaciones provenientes de Europa aumentarían en un rango estimado de entre 15% y 30%.

A más de dos décadas de aquella firma, la idea que parecía más discursiva que estratégica hoy adquiere una nueva dimensión. El entorno global y particularmente la creciente incertidumbre en la relación económica con Estados Unidos, la modernización del TLCUEM representa una oportunidad para que México fortalezca su posición global, diversifique riesgos y amplíe sus fronteras económicas. La historia del comercio internacional mexicano del primer cuarto del siglo XXI demuestra que apostar por Europa generó resultados; el reto ahora será convertir esta nueva etapa del acuerdo en una verdadera estrategia de largo plazo para el desarrollo y la competitividad del país.

La modernización del TLCUEM abre una oportunidad histórica para que el país consolide su papel en el comercio internacional y aproveche las ventajas de una economía cada vez más orientada a la diversificación y la integración global. México se encuentra hoy en una posición privilegiada. Pocos países tienen la posibilidad de ser, al mismo tiempo, el principal socio comercial de Estados Unidos y fortalecer su presencia en uno de los mercados más grandes y sofisticados del mundo: la Unión Europea.

 

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