Coahuila
Hace 4 años
Por muchos años, como diría en su soneto Ciudad Colonial, el poeta de este terruño Jesús Flores Aguirre, “la capital de Coahuila era una ciudadela derruida, silenciosa y bravía; pobre, humilde y ruinosa, no obstante, su noble prestigio de leyenda y de ser bizarra y noble, netamente española”. Otro bardo, Luis Lajous Madariaga, era más severo en su apreciación sobre Saltillo: “La ciudad es triste como todos los días, cuatro coches y un carruaje que venían de lejos, resonando sus hierros se quebraban de viejos, las casas eran enanas y la desolación solo era rota por siete parejas que humanizaban la escena, la inmensa alameda y en los mustios hogares sobre sillas de Viena, las comadres murmuraban.
Los inversionistas de la época le negaron a Saltillo tener las dos grandes fundidoras que fueron el despegue industrial de Monterrey y de Monclova. La ciudad había perdido el impulso que tuvo a finales del siglo 19, cuando un grupo de empresarios intentó inútilmente poner en marcha una etapa de industrialización.
La era del ferrocarril trajo a Saltillo un viento de prosperidad, dando un respiro a la ciudad, que en la época colonial fue el centro de población más importante del noreste, pero la lentitud del desarrollo era desesperante.
Saltillo necesitó más de 100 años para volver a ser la ciudad de más dinamismo y desarrollo de todo Coahuila. En un tiempo realmente corto, la capital del estado recuperó el tiempo perdido y entró de lleno a la modernidad.
En 20 años avanzó más que los más de 400 años desde su fundación, y fue el gobernador Óscar Flores Tapia el impulsor de ese gran desarrollo industrial y de servicios, que ahora posee la capital de Coahuila.
Atrás quedó la ciudad cementera, fundadora de pueblos, que al lado de los conquistadores españoles y portugueses forjaron de auténticos emporios en el norte inhóspito y desconocido, a donde llegaron los tlaxcaltecas transculturizados para hacer la mezcla sanguínea de lo que ahora somos.
Pero Saltillo forma parte de la geografía histórica de México. En Puerto Piñones, al sur de la ciudad, los lugareños logran una importante victoria ante los realistas, para contribuir a la libertad de que ahora gozamos los mexicanos.
En la guerra contra el invasor norteamericano, se libra una batalla en el famoso punto heroico de La Angostura, donde el general De Santa Anna convierte la victoria en derrota por la absurda retirada de las tropas nacionales.
Durante la intervención francesa, Juárez encuentra la cálida acogida de los saltillenses y Coahuila recupera su soberanía. Dando un severo revés al cacique regiomontano Santiago Vidaurri. El estado queda inmerso en la Revolución constitucionalista, que inicia Venustiano Carranza.
Saltillo es una ciudad tamaño mediano, donde aún se puede vivir con seguridad. Algunas revistas nacionales e internacionales la ubican como una de las 10 mejores pequeñas urbes para el bienestar de la familia. Su clima y su tranquilidad son propicios para la cultura y la educación, asiento de prestigiadas instituciones que han ganado ese lugar para la ciudad.
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