La pandemia de Covid-19 es una calamidad que ha infectado todo. Las medidas que obligó imponer en todo el mundo trajeron limitaciones en la producción de todo, pero el cierre de fronteras resultó especialmente adverso para los medicamentos.
La Federación de Pequeños Propietarios de Farmacias aseguró que se dio un alza de hasta 40% en los precios de los medicamentos, atribuida al tipo de cambio, restricciones al comercio internacional, limitación en el abastecimiento de las sustancias activas, cierre de fronteras y la producción disminuida.
Estas condiciones han impactado de manera desfavorable, y principalmente, la vida de los adultos mayores, quienes viven y padecen enfermedades degenerativas que demandan de medicina básica y de última generación, pero con la pandemia todo subió, y no solo los fármacos, sino productos básicos como la tortilla, el pan, el gas y la gasolina, con lo que también se produce un encarecimiento en cascada de servicios como el transporte.
A partir de los 60 años aparecen enfermedades institucionales como la angina de pecho, la artritis, los mareos y reumas por la arteriosclerosis, así como diversos malestares en el estómago.
Acaba de pasar el mes del abuelo y en el pasado los ungüentos o pomadas que se usaban para disminuir los dolores costaban 100 pesos, no llegaban a 200; hoy esos mismos ungüentos y pomadas cuestan de 300 pesos para arriba y los medicamentos para la hipertensión, si son de última generación, de mil 300 pesos para arriba.
Lo mismo sucedió con la medicina para el colesterol, y pienso: ¿Qué van a hacer los pensionados? Comemos o compramos el medicamento. Qué triste llegar a viejo, una persona que alcanza los 80 años, por más bien que se siente, ya tiene un fuerte desgaste en todo el organismo: sordera, artritis, presión arterial alta, demencia senil, Parkinson, osteoporosis e hiperplasia benigna de próstata son algunos de los padecimientos más frecuentes en los adultos mayores, y cada uno demanda desembolsos mínimos de mil pesos en el caso de los más baratos.
Un aparato para combatir la sordera tiene precios que van de los 25 mil pesos para arriba, los medicamentos para demencia senil alcanzan los 800 pesos los más baratos y de ahí para arriba, de manera que la pandemia trajo consigo desabasto de medicamentos y sustancias activas, pero, sobre todo, encarecimiento de la medicina, que condena a buscar medicina alternativa para combatir males que no pueden ser curados por pócimas naturales, pero si el Señor nos dio el don de la larga vida hay que hacer la lucha para la conservación.
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