Entra un tipo corriendo a la cantina y le pregunta al mesero:
-Oiga, ¿dónde está el borracho que ve elefantes rosas?
-No, pues, no ha llegado.
-Es que los elefantes rosas ¡hic! ya llegaron y están allá afuera.
Con eso de que el amado líder cabecita de algodón ve enemigos en todas partes, ahora ya incluyó entre sus “adversarios”, ni más ni menos que a Thalía, a Eugenio Derbez y ¡hasta al “Chicharito”!
Sin duda se requiere un talento especial como el de AMLO para hacer que todo, inclusive una pandemia, se trate sobre él mismo. Según lo que dijo el Presidente en su homilía mañanera, es un ataque personal en su contra cuando algún famoso critica la falta de apoyos para las empresas, el mal manejo de la crisis o las pésimas condiciones en que tienen trabajando al personal médico. Para López Obrador si no hablas bien de él (aunque ni siquiera estés hablando de él entonces eres un vendido, alguien a quien le pagan para criticar al Gobierno y que no tiene capacidad de pensar por su propia cuenta. ¡Ojalá fuera cierto y me pagaran por criticar al Presidente! No sé si ya sería millonario, pero al menos mis hijos podrían seguir con esa mala costumbre que tienen de comer tres veces al día.
¿Cómo le hace López Obrador para creer que tooodo tiene que girar en torno a su traqueteada figura? Andrés Manuel es de ese tipo de personas que van a bautizo y quieren ser el niño, van a boda y quieren ser el novio, y van a velorio y quieren ser el difunto. Por eso creo que ahora está ansioso por contagiarse de coronavirus, para que no se hable de ninguna otra cosa.
Y si no me crees, dime una cosa: cuando alguien dice “¿Y ahora qué hizo este tarado?”, ¿en quién piensas? Ahí te lo dejo de tarea.
¿Qué hemos aprendido?
Pese a toda la gravedad, la crisis del coronavirus nos ha dejado lecciones interesantes:
1. No comas nunca sopa de murciélago. Ya se demostró que esos animales no tuvieron nada qué ver con la pandemia, pero, ¡por piedad!, a quién se le ocurre comerse algo tan asqueroso.
2. Lavarse las manos es bueno, siempre y cuando no seas funcionario público. En ese caso no te puedes lavar las manos, mejor asume tu responsabilidad y deja de robar.
3. El Presidente no contagia. Su fuerza es moral, dijo el subsecretario de Salud. Pero si no contagia el virus, la realidad es que tampoco contagia esperanza de que saldremos bien de esta crisis. De hecho, cada mañana despierto, veo su conferencia y solo quiero volver a dormirme hasta octubre.
4. Trata de mantener la cordura sin caer en la gordura. Uno de los principales problemas que están teniendo quienes están en cuarentena es que les ha dado por tragar como si fuera el fin del mundo. Y sí lo es, pero tampoco se trata de provocarles una hernia a quienes carguen tu ataúd. Cada vez que quieras abrir otra bolsa de papitas, piensa: ¿Realmente quiero comerme esta botanita y luego no caber en la caja?
5. El perro es el mejor amigo de la cuarentena. Hay gente que está rentando a sus perros para que otras personas tengan el pretexto perfecto para poder salir de casa. El problema es que los perros ya se cansaron de salir 18 veces al día a hacer pipí.
6. El Pinol es mi pastor y nada me infectará.
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